SIN TÍTULO
de Álvaro de Campos
En la noche terrible, sustancia natural de todas las noches,
En la noche de insomnio, sustancia natural de todas mis noches,
Recuerdo, velando en incómoda modorra,
Recuerdo lo que hice, lo que podía haber hecho en la vida.
Recuerdo, y una angustia
Se esparce en mí como un frío del cuerpo o un miedo.
Lo irreparable de mi pasado -ése es el cadáver-
Todos los otros cadáveres puede ser que sean ilusión.
Todos los muertos puede ser que estén vivos en otra parte.
Todos mis propios momentos pasados puede ser que existan en algún lugar,
En la ilusión del espacio y el tiempo,
En la falsedad del transcurrir.
Pero lo que no fui, lo que no hice, lo que ni siquiera soñé;
Lo que sólo ahora veo que debería haber hecho,
Lo que sólo ahora claramente veo que debería haber sido-
Eso es lo que está muerto más allá de todos los dioses,
Eso -y al final fue lo mejor de mí- es lo que ni los dioses, hacen vivir...
Si en cierta ocasión
Hubiera volteado a la izquierda en lugar de a la derecha;
Si en cierto momento
Hubiera dicho sí en vez de no, o no en vez de sí;
Si en cierta conversación
Hubiera tenido las frases que sólo ahora, en el entresueño, elaboro -
Si todo eso hubiera sido así,
Sería otro hoy, y tal vez el universo entero
Sería insensiblemente llevado a ser otro también.
Pero no cambié hacia el lado irreparablemente perdido,
No cambié ni pensé en cambiar, y sólo ahora lo percibo;
Pero no dije no o no dije sí, y sólo ahora veo lo que no dije;
Pero las frases que faltó decir en ese momento todas me surgen,
Claras, inevitables, naturales,
La conversación cerrada concluyentemente,
El asunto resuelto...
Pero sólo ahora lo que nunca fue, ni será, me duele.
Lo que fallé de veras no tiene ninguna esperanza
En ningún sistema metafísico.
Quizá pueda llevar a otro mundo lo que soñé,
¿Pero podré llevar a otro mundo lo que me olvidé de soñar?
Eso sí, los sueños por haber, son el cadáver.
Lo entierro en mi corazón para siempre, para todo el tiempo, para todos los universos,
En esta noche que no duermo, y el sosiego me cerca
como una verdad que no comparto,
Y allá afuera el claro de luna, como la esperanza que no
Tengo, es invisible para mí.
Wednesday, December 12, 2007
Saturday, December 08, 2007
Fernando Pessoa, el hombre multitudinario
Fernando Pessoa, el hombre multitudinario
La obra de Fernando Pessoa inicia desde la infancia y marcará un largo curso de más de cuarenta años, que incluyen tres lenguas y más de treinta autores. Las lenguas son el francés, inglés y por supuesto, el portugués; los autores, una dilatada lista que cada día aumenta con nuevos y estremecedores materiales. De esta relación de autores con al menos un texto en referencia han surgido las divisiones que, en parte, el propio Pessoa designó: heterónimos, semi-heterónimos, sub-heterónimos, pseudónimos y el ortónimo. Reconoce el poeta como heterónimos a aquellas personalidades demarcadas por una visión particular de la vida, un estilo literario propio y una historia de vida independiente. Los semi-heterónimos son personalidades que no siendo exactamente él mismo, son, por así decirlo, mutilaciones o imágenes fragmentarias de su propio espíritu. Los sub-heterónimos, serían aquellos de los cuales apenas se dejó constancia de sus particulares formas de vida y obras. Los pseudónimos o falsos nombres, son aquellos que no conservan una identidad propia, y terminan cobijados en la propia personalidad del poeta. El ortónimo o nombre correcto, es el autor que con su propio nombre, Fernando Pessoa, firma y redacta una obra en particular.
En la muy famosa carta a Adolfo Casais Monteiro de la revista Presença, publicada en Coimbra por la generación siguiente, entre quienes se encontraban el reconocido biógrafo de Pessoa, João Gaspar Simões y el formidable poeta José Regio, el ortónimo da cuenta de la génesis de sus llamados heterónimos: Desde niño tuve la tendencia de crear en torno mío un mundo ficticio, allegarme de amigos y conocidos que nunca existieron. (No sé, con claridad, si realmente no existieron o soy yo el que no existe. En estas cosas, como en todas, no debemos ser dogmáticos.) Desde que me conozco como siendo aquello a lo que llamo yo, me acuerdo de crear mentalmente, en apariencia, movimientos, carácter e historia, varias figuras irreales que eran para mí tan visibles y mías como las cosas a las que llamamos, por ventura abusivamente, la vida real. (...) Me acuerdo, así, del que parece haber sido mi primer heterónimo, o antes bien, mi primer conocido inexistente, un cierto Chevalier de Pas de mis seis años, de quien escribía cartas dirigidas a mi mismo, y cuya apariencia, no enteramente vaga, aún fascina aquella parte de mis afectos que linda con la saudade.Son tres los autores más reconocidos de la obra pessoana, Alberto Caeiro, maestro de los otros dos, Ricardo Reis y Álvaro de Campos. En estos tres poetas y el narrador Bernardo Soares, es donde Fernando Pessoa, pone un mayor empeño a su trabajo, la obra de cada uno de ellos fue construyéndose a través de los años; el primero, Ricardo Reis, del cual no conocía su nombre y posteriormente, Alberto Caeiro que será el detonador de esta obra maravillosa, extendiéndola a sus discípulos, el propio Reis, ahora ya con un nombre y una figura precisa y por oposición, ese torbellino que se llamó Álvaro de Campos. Así cuenta a Casais Monteiro las características físicas de cada uno de los tres poetas: Veo delante de mí, en el espacio incoloro pero real del sueño, las caras, los gestos de Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos. Les construí las edades y las vidas. Ricardo Reis nació en 1887 (No me acuerdo del día y del mes, pero los tengo por ahí), en Oporto, es médico y reside actualmente en Brasil. Alberto Caeiro nació en 1889 y murió en 1915; nació en Lisboa, pero vivió casi toda su vida en el campo. No tuvo profesión, ni educación casi alguna. Álvaro de Campos nació en Tavira, el dia 15 de 0ctubre de 1890 ( A las cinco de la tarde, dice Ferreira Gomes y es verdad, pues, hecho el horóscopo para esa hora, está muy bien). Este, como se sabe, es ingeniero naval (Por Glasgow), pero ahora se encuentra en Lisboa, retirado. Caeiro era de estatura media, y, aunque realmente frágil (Murió tuberculoso), no parecía tan frágil como era. Ricardo Reis es un poco, pero muy poco, más bajo, más fuerte, más seco. Álvaro de Campos es alto (1,75 de estatura, 2 cm más que yo), delgado y un poco tendiente a encorvarse. Bien afeitados todos, Caeiro rubio sin color, ojos azules; Reis de un vago moreno mate; Campos entre blanco y moreno, tipo vagamente de judío portugués, cabello sin embargo, lacio y de raya al lado, monóculo. Caeiro, como dije, no tuvo mas educación que la primaria; se le murieron muy pronto sus padres y se quedó en casa viviendo de unas pequeñas rentas.Vivía con una vieja tía, tía abuela. Ricardo Reis, educado en un colegio de jesuítas, es, como dije, médico; vive en Brasil desde 1919, pues se exilió espontaneamente por ser monárquico. Es un latinista por educación ajena, y un semi-helenista por educación propia. Álvaro de Campos tuvo una educación vulgar de liceo; después fue mandado a Escocia a estudiar ingeniería, primero mecánica y después naval. En unas vacaciones viajó por Oriente de donde resultó el Opiario. Le enseñó latín un tío que era cura.
Serán estos tres poetas quienes conformen el movimiento de vanguardia llamado Sensacionismo, fundado en la exploración sistemática de las sensaciones humanas. Ya el propio Pessoa ensayó una Teoría del Sensacionismo, donde establece sus principios generales: Sentir es comprender. Pensar es equivocarse. Comprender lo que otra persona piensa, es estar en desacuerdo con ella. Comprender lo que otra persona siente, es ser ella. Ser otra persona es de una gran utilidad metafísica. Dios es toda la gente. El Movimiento Sensacionista nace en la época de mayor actividad creativa en torno a la revista Orpheu, Álvaro de Campos y aún António Mora consideran a Mario de Sa Carneiro como uno de sus participantes, también existen materiales del pintor José de Almada Negreiros firmados al amparo del movimiento, y por supuesto, el ortónimo es considerado uno de sus precursores; sin embargo en una nota de 1916 este último nos dice: Si la evaluación de los movimientos literarios se debe hacer por lo que traen de nuevo, no se puede poner en duda que el Movimiento Sensacionista Portugués es el más importante de la actualidad. Es tan pequeño en adherentes como grande en belleza y vida. Tiene sólo tres poetas y un precursor inconsciente. Lo esbozó sin querer, Cesario Verde. Lo fundó Alberto Caeiro, el maestro glorioso. Lo volvió, lógicamente, neoclásico el Doctor Ricardo Reis. Lo modernizó hasta el paroxismo, es verdad que descreyendo de él y desvirtuándolo, el extraño e intenso poeta que es Álvaro de Campos. Estos cuatro, estos tres nombres son todo el movimiento. Pero estos tres nombres valen por toda una época literaria. (...) Cada uno de estos poetas es supremo en su género.
Existe una segunda esfera de autores que generaron textos de gran importancia, o por lo menos proyectaron una obra de grandes alcances y a los que el poeta ha llamado semi-heterónimos. Bernardo Soares y Vicente Guedes autores del Livro do Desassossego y el Barão de Teive, autor de A Educação do Estoico, obra recientemente publicada en Lisboa por Assirio & Alvim, de quienes el poeta se expresaba así: El auxiliar contable Bernardo Soares y el Barão de Teive- ambas personalidades son míamente ajenas- escriben con la misma sustancia de estilo, la misma gramática y el mismo tipo y forma de propiedad: es que escriben con el estilo que, bueno o malo, es el mío. Y de Bernardo Soares agrega: Soy yo menos el raciocinio y la afectividad. De Vicente Guedes queda registro en índices provisionales del Livro do desassossego preparados por Pessoa antes de 1920 y a quien Teresa Rita Lopes le atribuye diversos textos, entre otros el Diario Lúcido; Coelho Pacheco quien escribió Para Além Doutro Oceano, poema destinado al número tres de Orpheu y que no llega a publicarse, del cual sin embargo se conservan las pruebas de imprenta y es publicado integramente por la editorial Ática, encargada de la edición de las obras completas de Fernando Pessoa; Alexander Search, quien escribirá poemas en inglés en la última etapa de Durban en Africa del Sur y en la adolescencia lisboeta, autor del libro The Portuguese Regicide and the Political Situation in Portugal; Jean Seul de Meleuret, poeta francés, autor de libros satíricos, entre otros, Memoirs des Souteneurs; António Mora, filósofo del Neopaganismo, cuya obra se titula Alberto Caeiro e a Renovação do Paganismo; Raphael Baldaya autor de tratados sobre astrología, misticismo e historia de las religiones; los hermanos menores de Search y Reis, Charles James y Frederico, el primero traductor de la poesía clásica portuguesa y el segundo con un prefacio a la obra de su hermano; Charles Robert Anon, filósofo, autor de un diario de 1906; Thomas Crosse, divulgador en Inglaterra de la grandeza de Portugal; A. A. Cross, autor de epigramas y concurrente en los premios de crucigramas en Inglaterra; el narrador portugués Pêro Botelho, autor de un libro de cuentos, de los cuales el más conocido es O Vencedor do Tempo; el Doctor Pancracio, autor del poema Quando ela passa, que escribe a los catorce años, entristecido por la muerte de su hermana; el autor del Primeiro Fausto, del cual no sabemos su nombre; Maria José, la jorobada que escribe la carta al cerrajero. Entre sus objetos personales se han encontrado tarjetas de presentación con el nombre de Alexander Search, hojas membretadas de Charles Robert Anon, correspondencia firmada por algunas de estas personalidades, correspondencia recibida a nombre de algunos de ellos, registro de firmas, índices de obras, fichas biobibliográficas, horóscopos y notas diversas escritas en diferentes idiomas. Presumir que su obra literaria corresponde a un plan general de creación desarrollado pacientemente a través de las décadas, es tan atrevido como afirmar que estas personalidades no existieron de algún modo en la vida real.
Por último, aparecen una serie de autores a los que se ha dado llamar pseudónimos, lo cual contradice esta nota preparada por Pessoa para la revista Presença en 1928: Lo que Fernando Pessoa escribe pertenece a dos categorías, a las que podremos llamar ortónimas y heterónimas. No se podrá decir que son anónimas o pseudónimas, porque en verdad no lo son. La obra pseudónima es la del autor en su propia persona, salvo en el nombre que lo firma, la heterónima es la del autor fuera de su persona, es la de una individualidad completa fabricada por él, como serían los parlamentos de cualquier drama suyo. Las obras heterónimas de Fernando Pessoa son escritas por, hasta ahora, tres nombres de personas: Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos. (...) El resto, ortónimo o heterónimo, o no tiene interés, o no fue mas que algo pasajero, o está por perfeccionarse o redefinirse, o son pequeñas composiciones, en prosa o en verso, que sería difícil recordar y tedioso enumerar después de recordarlas.
A este grupo pertenecen, las composiciones de los colaboradores de la revista O Palrador, preparada por Pessoa en la juventud sudafricana, en una de sus libretas escolares, donde cada uno de los textos aparece con el nombre de un autor diferente, entre los que destacan: Os rapazes de Barrowby de Adolph Moscow; A Riqueza de um Doido de Marvel Kish; Em Dias de Perigo de Gabriel Keene y A Luta Aerea de Sableton-Kay. O Palrador es el primer ensayo de lo que después constituirá el corpus de la obra pessoana, en ella encontraremos diversos nombres con estilos definidos y aún las ilustraciones y el directorio de la revista son parte del juego: Pedro de Silva Salles es el director literario; Alberto Rey da Costa, el director artístico; José Rodrigues do Valle, el redactor; Luis António Congo, Secretario de Redacción y Benjamin Vistelley Cymbra, el administrador. Seguramente en este acercamiento quedarán muchos otros nombres dispersos, sin hablar de aquellos que aún no han sido descubiertos o suficientemente estudiados, pienso ahora en H.M.F. Lecher, Pantaleão o David Merrick.
El orden de los trabajos para la publicación de sus obras, en una primera etapa, estuvo a cargo de Luis de Montalvor, primer director de Orpheu y João Gaspar Simões de la revista Presença, quien después escribiría una biografía con traducción al español por Francisco Cervantes para el Fondo de Cultura Económica. Será hasta después de siete años de la muerte del poeta, que se inicia el trabajo de recuperación de sus archivos el cual consta de mas de veintisiete mil documentos y que Pessoa guardaba en un baúl; a partir de esa fecha se publicaron más de veinte libros de prosa y verso y se prepararon ediciones comentadas y ordenadas por las generaciones de estudiosos que van desde la publicación del primer volumen en 1942 hasta la aparición del Livro do Desassossego en 1982; cuarenta años de sorpresas y de confusiones donde con cada edición se fue resolviendo el orden y la justa interpretación de cada uno de los textos manuscritos y mecanografiados, muchos de ellos, la mayoría, sin una revisión definitiva por parte de Pessoa y aún más, algunos inconclusos, con apenas fragmentos inconexos. Grandes discusiones se han generado en todo el mundo, en torno al orden exacto de los textos, las atribución errónea o la interpretación caligráfica; en este último campo el trabajo de Teresa Rita Lopes ha sido fundamental para la depuración de las ediciones antiguas, ella ha marcado la confusión que siempre provocaron las abreviaturas A. C. y A. de C. o la atribución a Álvaro de Campos de un poema que precisamente se llama Clearly Non Campos, sin hablar de su defensa del poema A Passagem das Horas, el cual fue reescrito por un grupo de investigadores, sin ninguna argumentación válida como para corregir al poeta, Teresa Rita Lopes, dice, y dice bien, que si el poeta dejó inconcluso el poema, así debe permanecer.
Los autores que mejor representan este, por él llamado, Drama em Gente, son sin duda Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos, las diferencias de estilos, temáticas y convicciones, hacen un tejido de singular colorido, donde serán las sensaciones el vehículo catalizador, como la única posibilidad real de percepción del mundo; el ortónimo ha reflexionado con agudeza y sinceridad al respecto: Puse en Caeiro todo mi poder de despersonalización dramática, puse en Ricardo Reis toda mi disciplina mental, vestida de la música que le es propia, puse en Álvaro de Campos toda la emoción que no me doy ni a mi mismo ni a la vida.
El verso del ortónimo es el más tradicional, casi siempre ajustado al metro y la rima, dos libros completos, Mensagem y Quadras ao Gusto Popular, son el mejor ejemplo de esta distinción. Caeiro escribe un verso libre de justa entonación donde cada línea completa el pensamiento, sin acudir a la rima (não me entendo com as rimas) escribe la prosa de seus versos como si en ella se diera un florecimiento de ideas y sensaciones. Reis, es un poeta clásico, mantiene una sintaxis compleja y sus odas se ajustan a un metro implacable y en muchas ocasiones a la rima, para él, el pensamiento tiene ya su propia música si es claro y profundo. Para Álvaro de Campos, el verso es un sonido artificial que produce en el que lee un estado hipnótico.
Hay entre los textos conservados en los archivos, un material al que Pessoa llama Discussão em Família, del cual se pueden extraer fragmentos de lo que cada uno pensaba de la poesía propia y la de los otros, así Fernando Pessoa comenta: Caeiro escribía mal el portugués, Campos razonablemente, pero con lapsus como decir yo propio, en lugar de decir yo mismo, etc. Reis mejor que yo, pero con un purismo que considero exagerado. Para Reis la poesía de Álvaro de Campos, es un desbordamiento de las emociones: La idea, al servirse de la emoción para expresarse en palabras enmarca y define esa emoción, y el ritmo o la rima, o la estrofa son la proyección de ese marco, la afirmación de la idea a través de una emoción, que, si la idea no la enmarcase, se desbordaría y perdería la propia capacidad de expresión. Es lo que en mi entender sucede en los poemas de Álvaro de Campos. Son un desbordamiento de la emoción. Mientras que para Campos, la poesía de Reis está limitada por su propia virtud, el uso clásico de la expresión es, para Campos, la camisa de fuerza que impide a Reis ser un poeta completo: No censuro a Reis más de lo que a cualquier otro poeta. Lo aprecio realmente, y para decir la verdad, por encima de muchos, de muchísimos. Su inspiración es estrecha y densa, su pensamiento compactamente sobrio, su emoción real, si bien demasiado inclinada hacia el punto cardinal llamado Ricardo Reis. De la poesía de Fernando Pessoa comenta: Fijar un estado del alma aunque no lo sea, en versos que lo traduzcan impersonalmente; describir las emociones que no se sintieron con la misma emoción con que se sintieron- es este el privilegio de los que son poetas porque, si no lo fuesen, nadie les creería. Hay poetas que hacen esto concientemente, como Fernando Pessoa. Hay poetas que hacen esto inconscientemente, como Fernando Pessoa. Soy muy amigo de Fernando Pessoa como para hablar bien de él sin sentirme mal: la verdad es una de las peores hipocresías a las que la amistad obliga.
Una distinción de estilo, es la de la extensión de sus poemas, casi todos escriben ordinariamente textos pequeños, en el ortónimo tenemos el Antinous escrito en inglés, en Caeiro el fragmento numero VIII de O Guardador de Rebanhos, Reis sólo tiene la Oda do Xadrez y sus composiciones por lo general apenas alcanzan los diez versos. Álvaro de Campos es el ejemplo más notable de expresión desatada, su Oda Marítima alcanza los casi mil versos y A Passagem das Horas debe estar cerca de los quinientos. En cuanto a los temas, el ortónimo escribe en busca de respuestas para un destino superior, la vía dolorosa del conocimiento oculto, el sufrimiento como vehículo espiritual para alcanzar la trascendencia de su alma, la tendencia al desarrollo de una personalidad mística. En Caeiro, el poeta de la naturaleza, se niega todo misterio, se abomina de toda metafísica, el mundo es aquello que se percibe por los sentidos y todo pensamiento pervierte la dimensión real de las cosas, pensar es una enfermedad espiritual y su más degradante síntoma es la metafísica. Reis es un espíritu griego a quien por desgracia le ha tocado vivir en el Portugal de principios del siglo XX, para él no hay mayor desconsuelo que vivir exiliado de su fe y estar sujeto a las bárbaras formas del modelo cristiano, para él los dioses griegos son los verdaderos y está de acuerdo con Caeiro, al decir que Jesús es el dios que faltaba, pero sólo uno de ellos. Álvaro de Campos es un indisciplinador de almas, un subvertidor del orden, lo que hay de falso en todos los valores, es denunciado en su poesía, el orden religioso, moral, social, sexual y artístico de su tiempo pasan por la maquinaria demoledora de su crítica, asumiéndose como un artista moderno que descree ferozmente de los valores humanitarios.
Fernando Pessoa, en más de una ocasión, manifestó su desacuerdo con las posiciones religiosas morales y estéticas de sus heterónimos, dice que él nunca hubiera escrito el fragmento número VIII de O Guardador de rebanhos, donde una manera terrible, Caeiro se burla de la Sagrada Familia presentando al Padre como un viejo estúpido y enfermo, que se la pasa escupiendo en el piso, que la Virgen María no era una mujer, si no una maleta en la que habían enviado a Jesús al mundo y el Espíritu Santo era una paloma fea que se la llevaba cagando las sillas. Al respecto encontramos estas líneas: Escribí con sobresalto y repugnancia el poema octavo de O Guardador de Rebanhos, con su blasfemia infantil y su antiespirutalismo absoluto. En mi persona propia y aparentemente real, con la que vivo social y objetivamente, ni utilizo la blasfemia, ni soy antiespiritualista. Su filiación iniciática a la Francmasoneria y a la Orden Rosacruz, le impiden compartir con Reis, la idea de que los verdaderos dioses son aquellos de la Grecia antigua, porque él está seguro de que el alma trasciende hacia estadíos superiores y Reis cree que la muerte es el curso inevitable para alcanzar el olvido. Con Álvaro de Campos, al único que conoce personalmente de estos tres, lo unen el interés por las vanguardias espirituales y estéticas, el ejercicio crítico de los valores éticos en el Portugal de esa época y lo separan, su incivil costumbre de escandalizar a la menor provocación, y aún sin provocación alguna, su afición a las drogas y al homosexualismo, según refiere en una nota: Álvaro de Campos (...) produjo diversas composiciones, en general de índole escandalosa e irritante, sobre todo para Fernando Pessoa, que en todo caso no tiene más remedio que hacerlas y publicarlas, por más que esté en desacuerdo con ellas.
Álvaro de Campos, en su poema A Passagem das Horas, deja manifiesto el deseo más alto de la obra pessoana: ser todos los hombres.
Me multipliqué, para sentirme,
Para sentirme, necesité sentirlo todo,
Me desbordé, no hice si no extralimitarme,
Me desnudé, y me entregué
Y hay en cada rincón de mi alma un altar a un dios diferente.
Leer a Pessoa es estar frente a la obra más inquietante de cuantas fueron escritas en el siglo XX, es el poeta, son los poetas y narradores, que fijaron la conciencia moderna en un mundo estremecido por la tecnología y la soledad en la multitud, ellos echaron abajo el edificio crítico del pensamiento romántico, para ingresar en un mundo donde los antiguos valores fueron discutidos a la luz de un nuevo orden político, económico y espiritual, y donde la religión ocupó un lugar marginal en la historia. Pessoa y sus autores, son ellos solos, una generación que pone en entredicho una escala de valores ya obsoleta, abre nuevas posibilidades en el ejercicio del pensamiento crítico y ensaya una manera nueva de enfrentar el hecho estético. Desde ese momento, el solitario hombre del siglo XX, no estará más solo, se acompañará de sus pensamientos, que también pueden ser, entre muchas otras cosas, personas tan reales como el que los piensa y aún más reales, como sin duda ocurrió con este modesto corresponsal extranjero en casas comerciales, cuya vida y obra fue desbordada por sensaciones que nunca sintió, por pensamientos que no fueron suyos, por recuerdos de otros que lo hacían conmoverse hasta las lágrimas.
© Mario Bojórquez
Traducción de fragmentos en cursiva del portugués ©Mario Bojórquez
Bibliografía Básica
Poesias de Álvaro de Campos, introdução , organizacão e biobliografía de António Quadros, Publicações Europa-América, Lisboa, Portugal 1990
Poemas de Alberto caeiro, introducão, organizacão e biobliografia de António Quadros
Publiucações Europa-América, Lisboa , Portugal 1995
Odes de Ricardo Reis, introdução, organização e biobliografia de António Quadros
Publicações Europa -América, Lisboa, Portugal 1994
Mensagem e outros poemas afins, introdução, organização e biobliografia de António Quadros
Publicações Europa-América, Lisboa Portugal 1994
Escritos íntimos, cartas e páginas autobiograficas, Obra em prosa de Fernando Pessoa
Publicações Europa-América Lisboa, Portugal 1986
Ficção e Teatro, Obra em prosa de Fernando Pessoa
Publicações Europa-América Lisboa, Portugal 1986
Páginas sobre literatura e estética, Obra em prosa de Fernando Pessoa
Publicações Europa-América Lisboa, Portugal 1994
Textos de intervenção social e cultural- A ficção dos heterónimos,
Obra em prosa de Fernando Pessoa
Publicações Europa-América Lisboa, Portugal 1986
Obra poetica de Fernando Pessoa, volumes I, II e III, organização de Antonio Quadros
Publicações Europa-América Lisboa, Portugal 1994
Livro do Desassossego por Bernardo Soares, Obra em Prosa de Fernando Pessoa
Publicações Europa-América Lisboa, Portugal 1995
La obra de Fernando Pessoa inicia desde la infancia y marcará un largo curso de más de cuarenta años, que incluyen tres lenguas y más de treinta autores. Las lenguas son el francés, inglés y por supuesto, el portugués; los autores, una dilatada lista que cada día aumenta con nuevos y estremecedores materiales. De esta relación de autores con al menos un texto en referencia han surgido las divisiones que, en parte, el propio Pessoa designó: heterónimos, semi-heterónimos, sub-heterónimos, pseudónimos y el ortónimo. Reconoce el poeta como heterónimos a aquellas personalidades demarcadas por una visión particular de la vida, un estilo literario propio y una historia de vida independiente. Los semi-heterónimos son personalidades que no siendo exactamente él mismo, son, por así decirlo, mutilaciones o imágenes fragmentarias de su propio espíritu. Los sub-heterónimos, serían aquellos de los cuales apenas se dejó constancia de sus particulares formas de vida y obras. Los pseudónimos o falsos nombres, son aquellos que no conservan una identidad propia, y terminan cobijados en la propia personalidad del poeta. El ortónimo o nombre correcto, es el autor que con su propio nombre, Fernando Pessoa, firma y redacta una obra en particular.
En la muy famosa carta a Adolfo Casais Monteiro de la revista Presença, publicada en Coimbra por la generación siguiente, entre quienes se encontraban el reconocido biógrafo de Pessoa, João Gaspar Simões y el formidable poeta José Regio, el ortónimo da cuenta de la génesis de sus llamados heterónimos: Desde niño tuve la tendencia de crear en torno mío un mundo ficticio, allegarme de amigos y conocidos que nunca existieron. (No sé, con claridad, si realmente no existieron o soy yo el que no existe. En estas cosas, como en todas, no debemos ser dogmáticos.) Desde que me conozco como siendo aquello a lo que llamo yo, me acuerdo de crear mentalmente, en apariencia, movimientos, carácter e historia, varias figuras irreales que eran para mí tan visibles y mías como las cosas a las que llamamos, por ventura abusivamente, la vida real. (...) Me acuerdo, así, del que parece haber sido mi primer heterónimo, o antes bien, mi primer conocido inexistente, un cierto Chevalier de Pas de mis seis años, de quien escribía cartas dirigidas a mi mismo, y cuya apariencia, no enteramente vaga, aún fascina aquella parte de mis afectos que linda con la saudade.Son tres los autores más reconocidos de la obra pessoana, Alberto Caeiro, maestro de los otros dos, Ricardo Reis y Álvaro de Campos. En estos tres poetas y el narrador Bernardo Soares, es donde Fernando Pessoa, pone un mayor empeño a su trabajo, la obra de cada uno de ellos fue construyéndose a través de los años; el primero, Ricardo Reis, del cual no conocía su nombre y posteriormente, Alberto Caeiro que será el detonador de esta obra maravillosa, extendiéndola a sus discípulos, el propio Reis, ahora ya con un nombre y una figura precisa y por oposición, ese torbellino que se llamó Álvaro de Campos. Así cuenta a Casais Monteiro las características físicas de cada uno de los tres poetas: Veo delante de mí, en el espacio incoloro pero real del sueño, las caras, los gestos de Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos. Les construí las edades y las vidas. Ricardo Reis nació en 1887 (No me acuerdo del día y del mes, pero los tengo por ahí), en Oporto, es médico y reside actualmente en Brasil. Alberto Caeiro nació en 1889 y murió en 1915; nació en Lisboa, pero vivió casi toda su vida en el campo. No tuvo profesión, ni educación casi alguna. Álvaro de Campos nació en Tavira, el dia 15 de 0ctubre de 1890 ( A las cinco de la tarde, dice Ferreira Gomes y es verdad, pues, hecho el horóscopo para esa hora, está muy bien). Este, como se sabe, es ingeniero naval (Por Glasgow), pero ahora se encuentra en Lisboa, retirado. Caeiro era de estatura media, y, aunque realmente frágil (Murió tuberculoso), no parecía tan frágil como era. Ricardo Reis es un poco, pero muy poco, más bajo, más fuerte, más seco. Álvaro de Campos es alto (1,75 de estatura, 2 cm más que yo), delgado y un poco tendiente a encorvarse. Bien afeitados todos, Caeiro rubio sin color, ojos azules; Reis de un vago moreno mate; Campos entre blanco y moreno, tipo vagamente de judío portugués, cabello sin embargo, lacio y de raya al lado, monóculo. Caeiro, como dije, no tuvo mas educación que la primaria; se le murieron muy pronto sus padres y se quedó en casa viviendo de unas pequeñas rentas.Vivía con una vieja tía, tía abuela. Ricardo Reis, educado en un colegio de jesuítas, es, como dije, médico; vive en Brasil desde 1919, pues se exilió espontaneamente por ser monárquico. Es un latinista por educación ajena, y un semi-helenista por educación propia. Álvaro de Campos tuvo una educación vulgar de liceo; después fue mandado a Escocia a estudiar ingeniería, primero mecánica y después naval. En unas vacaciones viajó por Oriente de donde resultó el Opiario. Le enseñó latín un tío que era cura.
Serán estos tres poetas quienes conformen el movimiento de vanguardia llamado Sensacionismo, fundado en la exploración sistemática de las sensaciones humanas. Ya el propio Pessoa ensayó una Teoría del Sensacionismo, donde establece sus principios generales: Sentir es comprender. Pensar es equivocarse. Comprender lo que otra persona piensa, es estar en desacuerdo con ella. Comprender lo que otra persona siente, es ser ella. Ser otra persona es de una gran utilidad metafísica. Dios es toda la gente. El Movimiento Sensacionista nace en la época de mayor actividad creativa en torno a la revista Orpheu, Álvaro de Campos y aún António Mora consideran a Mario de Sa Carneiro como uno de sus participantes, también existen materiales del pintor José de Almada Negreiros firmados al amparo del movimiento, y por supuesto, el ortónimo es considerado uno de sus precursores; sin embargo en una nota de 1916 este último nos dice: Si la evaluación de los movimientos literarios se debe hacer por lo que traen de nuevo, no se puede poner en duda que el Movimiento Sensacionista Portugués es el más importante de la actualidad. Es tan pequeño en adherentes como grande en belleza y vida. Tiene sólo tres poetas y un precursor inconsciente. Lo esbozó sin querer, Cesario Verde. Lo fundó Alberto Caeiro, el maestro glorioso. Lo volvió, lógicamente, neoclásico el Doctor Ricardo Reis. Lo modernizó hasta el paroxismo, es verdad que descreyendo de él y desvirtuándolo, el extraño e intenso poeta que es Álvaro de Campos. Estos cuatro, estos tres nombres son todo el movimiento. Pero estos tres nombres valen por toda una época literaria. (...) Cada uno de estos poetas es supremo en su género.
Existe una segunda esfera de autores que generaron textos de gran importancia, o por lo menos proyectaron una obra de grandes alcances y a los que el poeta ha llamado semi-heterónimos. Bernardo Soares y Vicente Guedes autores del Livro do Desassossego y el Barão de Teive, autor de A Educação do Estoico, obra recientemente publicada en Lisboa por Assirio & Alvim, de quienes el poeta se expresaba así: El auxiliar contable Bernardo Soares y el Barão de Teive- ambas personalidades son míamente ajenas- escriben con la misma sustancia de estilo, la misma gramática y el mismo tipo y forma de propiedad: es que escriben con el estilo que, bueno o malo, es el mío. Y de Bernardo Soares agrega: Soy yo menos el raciocinio y la afectividad. De Vicente Guedes queda registro en índices provisionales del Livro do desassossego preparados por Pessoa antes de 1920 y a quien Teresa Rita Lopes le atribuye diversos textos, entre otros el Diario Lúcido; Coelho Pacheco quien escribió Para Além Doutro Oceano, poema destinado al número tres de Orpheu y que no llega a publicarse, del cual sin embargo se conservan las pruebas de imprenta y es publicado integramente por la editorial Ática, encargada de la edición de las obras completas de Fernando Pessoa; Alexander Search, quien escribirá poemas en inglés en la última etapa de Durban en Africa del Sur y en la adolescencia lisboeta, autor del libro The Portuguese Regicide and the Political Situation in Portugal; Jean Seul de Meleuret, poeta francés, autor de libros satíricos, entre otros, Memoirs des Souteneurs; António Mora, filósofo del Neopaganismo, cuya obra se titula Alberto Caeiro e a Renovação do Paganismo; Raphael Baldaya autor de tratados sobre astrología, misticismo e historia de las religiones; los hermanos menores de Search y Reis, Charles James y Frederico, el primero traductor de la poesía clásica portuguesa y el segundo con un prefacio a la obra de su hermano; Charles Robert Anon, filósofo, autor de un diario de 1906; Thomas Crosse, divulgador en Inglaterra de la grandeza de Portugal; A. A. Cross, autor de epigramas y concurrente en los premios de crucigramas en Inglaterra; el narrador portugués Pêro Botelho, autor de un libro de cuentos, de los cuales el más conocido es O Vencedor do Tempo; el Doctor Pancracio, autor del poema Quando ela passa, que escribe a los catorce años, entristecido por la muerte de su hermana; el autor del Primeiro Fausto, del cual no sabemos su nombre; Maria José, la jorobada que escribe la carta al cerrajero. Entre sus objetos personales se han encontrado tarjetas de presentación con el nombre de Alexander Search, hojas membretadas de Charles Robert Anon, correspondencia firmada por algunas de estas personalidades, correspondencia recibida a nombre de algunos de ellos, registro de firmas, índices de obras, fichas biobibliográficas, horóscopos y notas diversas escritas en diferentes idiomas. Presumir que su obra literaria corresponde a un plan general de creación desarrollado pacientemente a través de las décadas, es tan atrevido como afirmar que estas personalidades no existieron de algún modo en la vida real.
Por último, aparecen una serie de autores a los que se ha dado llamar pseudónimos, lo cual contradice esta nota preparada por Pessoa para la revista Presença en 1928: Lo que Fernando Pessoa escribe pertenece a dos categorías, a las que podremos llamar ortónimas y heterónimas. No se podrá decir que son anónimas o pseudónimas, porque en verdad no lo son. La obra pseudónima es la del autor en su propia persona, salvo en el nombre que lo firma, la heterónima es la del autor fuera de su persona, es la de una individualidad completa fabricada por él, como serían los parlamentos de cualquier drama suyo. Las obras heterónimas de Fernando Pessoa son escritas por, hasta ahora, tres nombres de personas: Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos. (...) El resto, ortónimo o heterónimo, o no tiene interés, o no fue mas que algo pasajero, o está por perfeccionarse o redefinirse, o son pequeñas composiciones, en prosa o en verso, que sería difícil recordar y tedioso enumerar después de recordarlas.
A este grupo pertenecen, las composiciones de los colaboradores de la revista O Palrador, preparada por Pessoa en la juventud sudafricana, en una de sus libretas escolares, donde cada uno de los textos aparece con el nombre de un autor diferente, entre los que destacan: Os rapazes de Barrowby de Adolph Moscow; A Riqueza de um Doido de Marvel Kish; Em Dias de Perigo de Gabriel Keene y A Luta Aerea de Sableton-Kay. O Palrador es el primer ensayo de lo que después constituirá el corpus de la obra pessoana, en ella encontraremos diversos nombres con estilos definidos y aún las ilustraciones y el directorio de la revista son parte del juego: Pedro de Silva Salles es el director literario; Alberto Rey da Costa, el director artístico; José Rodrigues do Valle, el redactor; Luis António Congo, Secretario de Redacción y Benjamin Vistelley Cymbra, el administrador. Seguramente en este acercamiento quedarán muchos otros nombres dispersos, sin hablar de aquellos que aún no han sido descubiertos o suficientemente estudiados, pienso ahora en H.M.F. Lecher, Pantaleão o David Merrick.
El orden de los trabajos para la publicación de sus obras, en una primera etapa, estuvo a cargo de Luis de Montalvor, primer director de Orpheu y João Gaspar Simões de la revista Presença, quien después escribiría una biografía con traducción al español por Francisco Cervantes para el Fondo de Cultura Económica. Será hasta después de siete años de la muerte del poeta, que se inicia el trabajo de recuperación de sus archivos el cual consta de mas de veintisiete mil documentos y que Pessoa guardaba en un baúl; a partir de esa fecha se publicaron más de veinte libros de prosa y verso y se prepararon ediciones comentadas y ordenadas por las generaciones de estudiosos que van desde la publicación del primer volumen en 1942 hasta la aparición del Livro do Desassossego en 1982; cuarenta años de sorpresas y de confusiones donde con cada edición se fue resolviendo el orden y la justa interpretación de cada uno de los textos manuscritos y mecanografiados, muchos de ellos, la mayoría, sin una revisión definitiva por parte de Pessoa y aún más, algunos inconclusos, con apenas fragmentos inconexos. Grandes discusiones se han generado en todo el mundo, en torno al orden exacto de los textos, las atribución errónea o la interpretación caligráfica; en este último campo el trabajo de Teresa Rita Lopes ha sido fundamental para la depuración de las ediciones antiguas, ella ha marcado la confusión que siempre provocaron las abreviaturas A. C. y A. de C. o la atribución a Álvaro de Campos de un poema que precisamente se llama Clearly Non Campos, sin hablar de su defensa del poema A Passagem das Horas, el cual fue reescrito por un grupo de investigadores, sin ninguna argumentación válida como para corregir al poeta, Teresa Rita Lopes, dice, y dice bien, que si el poeta dejó inconcluso el poema, así debe permanecer.
Los autores que mejor representan este, por él llamado, Drama em Gente, son sin duda Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos, las diferencias de estilos, temáticas y convicciones, hacen un tejido de singular colorido, donde serán las sensaciones el vehículo catalizador, como la única posibilidad real de percepción del mundo; el ortónimo ha reflexionado con agudeza y sinceridad al respecto: Puse en Caeiro todo mi poder de despersonalización dramática, puse en Ricardo Reis toda mi disciplina mental, vestida de la música que le es propia, puse en Álvaro de Campos toda la emoción que no me doy ni a mi mismo ni a la vida.
El verso del ortónimo es el más tradicional, casi siempre ajustado al metro y la rima, dos libros completos, Mensagem y Quadras ao Gusto Popular, son el mejor ejemplo de esta distinción. Caeiro escribe un verso libre de justa entonación donde cada línea completa el pensamiento, sin acudir a la rima (não me entendo com as rimas) escribe la prosa de seus versos como si en ella se diera un florecimiento de ideas y sensaciones. Reis, es un poeta clásico, mantiene una sintaxis compleja y sus odas se ajustan a un metro implacable y en muchas ocasiones a la rima, para él, el pensamiento tiene ya su propia música si es claro y profundo. Para Álvaro de Campos, el verso es un sonido artificial que produce en el que lee un estado hipnótico.
Hay entre los textos conservados en los archivos, un material al que Pessoa llama Discussão em Família, del cual se pueden extraer fragmentos de lo que cada uno pensaba de la poesía propia y la de los otros, así Fernando Pessoa comenta: Caeiro escribía mal el portugués, Campos razonablemente, pero con lapsus como decir yo propio, en lugar de decir yo mismo, etc. Reis mejor que yo, pero con un purismo que considero exagerado. Para Reis la poesía de Álvaro de Campos, es un desbordamiento de las emociones: La idea, al servirse de la emoción para expresarse en palabras enmarca y define esa emoción, y el ritmo o la rima, o la estrofa son la proyección de ese marco, la afirmación de la idea a través de una emoción, que, si la idea no la enmarcase, se desbordaría y perdería la propia capacidad de expresión. Es lo que en mi entender sucede en los poemas de Álvaro de Campos. Son un desbordamiento de la emoción. Mientras que para Campos, la poesía de Reis está limitada por su propia virtud, el uso clásico de la expresión es, para Campos, la camisa de fuerza que impide a Reis ser un poeta completo: No censuro a Reis más de lo que a cualquier otro poeta. Lo aprecio realmente, y para decir la verdad, por encima de muchos, de muchísimos. Su inspiración es estrecha y densa, su pensamiento compactamente sobrio, su emoción real, si bien demasiado inclinada hacia el punto cardinal llamado Ricardo Reis. De la poesía de Fernando Pessoa comenta: Fijar un estado del alma aunque no lo sea, en versos que lo traduzcan impersonalmente; describir las emociones que no se sintieron con la misma emoción con que se sintieron- es este el privilegio de los que son poetas porque, si no lo fuesen, nadie les creería. Hay poetas que hacen esto concientemente, como Fernando Pessoa. Hay poetas que hacen esto inconscientemente, como Fernando Pessoa. Soy muy amigo de Fernando Pessoa como para hablar bien de él sin sentirme mal: la verdad es una de las peores hipocresías a las que la amistad obliga.
Una distinción de estilo, es la de la extensión de sus poemas, casi todos escriben ordinariamente textos pequeños, en el ortónimo tenemos el Antinous escrito en inglés, en Caeiro el fragmento numero VIII de O Guardador de Rebanhos, Reis sólo tiene la Oda do Xadrez y sus composiciones por lo general apenas alcanzan los diez versos. Álvaro de Campos es el ejemplo más notable de expresión desatada, su Oda Marítima alcanza los casi mil versos y A Passagem das Horas debe estar cerca de los quinientos. En cuanto a los temas, el ortónimo escribe en busca de respuestas para un destino superior, la vía dolorosa del conocimiento oculto, el sufrimiento como vehículo espiritual para alcanzar la trascendencia de su alma, la tendencia al desarrollo de una personalidad mística. En Caeiro, el poeta de la naturaleza, se niega todo misterio, se abomina de toda metafísica, el mundo es aquello que se percibe por los sentidos y todo pensamiento pervierte la dimensión real de las cosas, pensar es una enfermedad espiritual y su más degradante síntoma es la metafísica. Reis es un espíritu griego a quien por desgracia le ha tocado vivir en el Portugal de principios del siglo XX, para él no hay mayor desconsuelo que vivir exiliado de su fe y estar sujeto a las bárbaras formas del modelo cristiano, para él los dioses griegos son los verdaderos y está de acuerdo con Caeiro, al decir que Jesús es el dios que faltaba, pero sólo uno de ellos. Álvaro de Campos es un indisciplinador de almas, un subvertidor del orden, lo que hay de falso en todos los valores, es denunciado en su poesía, el orden religioso, moral, social, sexual y artístico de su tiempo pasan por la maquinaria demoledora de su crítica, asumiéndose como un artista moderno que descree ferozmente de los valores humanitarios.
Fernando Pessoa, en más de una ocasión, manifestó su desacuerdo con las posiciones religiosas morales y estéticas de sus heterónimos, dice que él nunca hubiera escrito el fragmento número VIII de O Guardador de rebanhos, donde una manera terrible, Caeiro se burla de la Sagrada Familia presentando al Padre como un viejo estúpido y enfermo, que se la pasa escupiendo en el piso, que la Virgen María no era una mujer, si no una maleta en la que habían enviado a Jesús al mundo y el Espíritu Santo era una paloma fea que se la llevaba cagando las sillas. Al respecto encontramos estas líneas: Escribí con sobresalto y repugnancia el poema octavo de O Guardador de Rebanhos, con su blasfemia infantil y su antiespirutalismo absoluto. En mi persona propia y aparentemente real, con la que vivo social y objetivamente, ni utilizo la blasfemia, ni soy antiespiritualista. Su filiación iniciática a la Francmasoneria y a la Orden Rosacruz, le impiden compartir con Reis, la idea de que los verdaderos dioses son aquellos de la Grecia antigua, porque él está seguro de que el alma trasciende hacia estadíos superiores y Reis cree que la muerte es el curso inevitable para alcanzar el olvido. Con Álvaro de Campos, al único que conoce personalmente de estos tres, lo unen el interés por las vanguardias espirituales y estéticas, el ejercicio crítico de los valores éticos en el Portugal de esa época y lo separan, su incivil costumbre de escandalizar a la menor provocación, y aún sin provocación alguna, su afición a las drogas y al homosexualismo, según refiere en una nota: Álvaro de Campos (...) produjo diversas composiciones, en general de índole escandalosa e irritante, sobre todo para Fernando Pessoa, que en todo caso no tiene más remedio que hacerlas y publicarlas, por más que esté en desacuerdo con ellas.
Álvaro de Campos, en su poema A Passagem das Horas, deja manifiesto el deseo más alto de la obra pessoana: ser todos los hombres.
Me multipliqué, para sentirme,
Para sentirme, necesité sentirlo todo,
Me desbordé, no hice si no extralimitarme,
Me desnudé, y me entregué
Y hay en cada rincón de mi alma un altar a un dios diferente.
Leer a Pessoa es estar frente a la obra más inquietante de cuantas fueron escritas en el siglo XX, es el poeta, son los poetas y narradores, que fijaron la conciencia moderna en un mundo estremecido por la tecnología y la soledad en la multitud, ellos echaron abajo el edificio crítico del pensamiento romántico, para ingresar en un mundo donde los antiguos valores fueron discutidos a la luz de un nuevo orden político, económico y espiritual, y donde la religión ocupó un lugar marginal en la historia. Pessoa y sus autores, son ellos solos, una generación que pone en entredicho una escala de valores ya obsoleta, abre nuevas posibilidades en el ejercicio del pensamiento crítico y ensaya una manera nueva de enfrentar el hecho estético. Desde ese momento, el solitario hombre del siglo XX, no estará más solo, se acompañará de sus pensamientos, que también pueden ser, entre muchas otras cosas, personas tan reales como el que los piensa y aún más reales, como sin duda ocurrió con este modesto corresponsal extranjero en casas comerciales, cuya vida y obra fue desbordada por sensaciones que nunca sintió, por pensamientos que no fueron suyos, por recuerdos de otros que lo hacían conmoverse hasta las lágrimas.
© Mario Bojórquez
Traducción de fragmentos en cursiva del portugués ©Mario Bojórquez
Bibliografía Básica
Poesias de Álvaro de Campos, introdução , organizacão e biobliografía de António Quadros, Publicações Europa-América, Lisboa, Portugal 1990
Poemas de Alberto caeiro, introducão, organizacão e biobliografia de António Quadros
Publiucações Europa-América, Lisboa , Portugal 1995
Odes de Ricardo Reis, introdução, organização e biobliografia de António Quadros
Publicações Europa -América, Lisboa, Portugal 1994
Mensagem e outros poemas afins, introdução, organização e biobliografia de António Quadros
Publicações Europa-América, Lisboa Portugal 1994
Escritos íntimos, cartas e páginas autobiograficas, Obra em prosa de Fernando Pessoa
Publicações Europa-América Lisboa, Portugal 1986
Ficção e Teatro, Obra em prosa de Fernando Pessoa
Publicações Europa-América Lisboa, Portugal 1986
Páginas sobre literatura e estética, Obra em prosa de Fernando Pessoa
Publicações Europa-América Lisboa, Portugal 1994
Textos de intervenção social e cultural- A ficção dos heterónimos,
Obra em prosa de Fernando Pessoa
Publicações Europa-América Lisboa, Portugal 1986
Obra poetica de Fernando Pessoa, volumes I, II e III, organização de Antonio Quadros
Publicações Europa-América Lisboa, Portugal 1994
Livro do Desassossego por Bernardo Soares, Obra em Prosa de Fernando Pessoa
Publicações Europa-América Lisboa, Portugal 1995
Tabaquería
TABAQUERÍA
Álvaro de Campos
No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.
Ventanas de mi cuarto,
De mi cuarto de uno de los millones del mundo que nadie sabe cuál es
(Y si supieran cuál es, ¿qué sabrían?)
Das al misterio de una calle cruzada constantemente por gente,
A una calle inaccesible a todos los pensamientos,
Real; imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
Con el misterio de las cosas por debajo de las piedras y de los seres,
Con la muerte poniendo humedad en las paredes y canas en los hombres.
Con el destino conduciendo la carroza de todo por el camino de nada.
Estoy ahora vencido, como si supiera la verdad.
Estoy ahora lúcido, como si estuviera para morirme,
Y no tuviera más hermandad con las cosas
Sino una despedida, como si se volviera esta casa y este lado de la calle.
La hilera de vagones de un tren, y una partida pitada
Desde adentro de mi cabeza,
Y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos en la ida.
Estoy ahora perplejo como quien pensó y halló y olvidó.
Estoy ahora dividido entre la lealtad que debo
A la tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
Y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.
Fallé en todo.
Como no hice ningún propósito, tal vez todo fuera nada.
El aprendizaje que me dieron
Lo tiré por la puerta trasera de mi casa.
Fui hasta el campo con grandes propósitos.
Pero allá encontré sólo hierbas y árboles,
Y cuando había gente era igual a la otra.
Salgo de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué he de pensar?
¿Qué sé yo de lo que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pero pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser la misma cosa que no puede haber tantos!
¿Genio? En este momento
Cien mil cerebros se conciben en sueños genios como yo,
Y la historia no marcará, ¿quién sabe?, ninguno,
Ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay locos con tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna certeza, ¿soy más cierto o menos cierto?
No, ni en mí...
¿En cuántas buhardillas y no-buhardillas del mundo
No están en esta hora genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas-
Sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas-,
Y quién sabe si realizables,
Nunca verán la luz del sol real ni hallarán oídos de gente?
El mundo es para quien nace para conquistarlo
Y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.
He soñado más que lo que Napoleón hizo.
He apretado al pecho hipotético más humanidades que Cristo,
Tengo hechas filosofías en secreto que ningún Kant escribió.
Pero soy, y tal vez seré siempre, el de la buhardilla,
Aunque no viva en ella;
Seré siempre el que no nació para eso;
Seré siempre sólo el que tenía cualidades;
Seré siempre el que esperó que le abrieran la puerta al pie de una pared sin puerta,
Y cantó la canción del Infinito en un gallinero,
Y oyó la voz de Dios en un pozo tapado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Derramé la naturaleza sobre mi cabeza ardiente
Su sol, su lluvia, el viento que halla el cabello,
Y el resto que venga si viniera, o tuviera que venir, o no venga.
Esclavos cardiacos de las estrellas,
Conquistamos todo el mundo antes de levantarnos de la cama;
Pero despertamos y él es opaco,
Nos levantamos y él es ajeno,
Salimos de la casa y él es la tierra entera
Más el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.
(Come chocolates, pequeña;
¡Come chocolates!
Mira que no hay más metafísica en el mundo sino chocolates.
Mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería.
¡Come, pequeña sucia, come!
¡Pudiera comer chocolates con la misma verdad con que comes!
Pero yo pienso, y al jalar del papel de plata, que es de hojas de estaño,
Tiro todo por el suelo, como he tirado la vida.)
Pero al menos queda de la amargura de lo que nunca seré
La caligrafía rápida de estos versos,
Pórtico Partido para lo Imposible.
Pero al menos consagro en mí mismo un desprecio sin lágrimas,
Noble al menos en el gesto largo con que tiro
La ropa sucia que soy, sin rol, para el decurso de las cosas,
Y quedo en casa sin camisa.
(Tú, que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
O Diosa Griega, concebida como estátua que fuera viva,
O Patricia Romana, imposiblemente noble y nefasta,
O Princesa de trovadores, gentilísima y colorida,
O Marquesa de siglo dieciocho, escotada y lejana,
O cocotte célebre del tiempo de nuestros padres,
O no sé qué moderno- no concibo bien qué-,
Todo eso, sea lo que fuera, que seas, si puede inspirar ¡Qué inspire!
Mi corazón es un balde vacío.
Cómo los que invocan espíritus invocan espíritus me invoco
A mí mismo y no encuentro nada.
Llego a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
Veo las tiendas, veo las aceras, veo los carros que pasan,
Veo los entes vivos vestidos que se cruzan,
Veo los perros que también existen,
Y todo esto me pesa como una condena al destierro,
Y todo esto es extranjero como todo.)
Viví, estudié, amé y hasta creí,
Y hoy no hay mendigo que no envidie sólo por no ser yo.
Miro a cada uno los andrajos y las llagas y la mentira,
Y pienso: tal vez nunca viviste, ni estudiaste, ni amaste, ni creíste,
(Porque es posible hacer la realidad de todo eso sin hacer nada de eso);
Tal vez hayas existido apenas, como una lagartija a quien le cortan la cola
Y sigue siendo cola más allá de la lagartija, agitadamente.
Hice de mí lo que no supe,
Y lo que podía hacer de mí no lo hice,
El traje que vestí estaba equivocado.
Me conocieron luego por quien no era y no lo desmentí y me perdí.
Cuando quise arrancar la máscara,
Estaba pegada a la cara.
Cuando la arranqué me ví al espejo,
Ya había envejecido,
Estaba borracho, ya no sabía vestir el traje que no me había quitado.
Dejé la máscara y dormí en el vestíbulo
Como un perro tolerado por la gerencia
Por ser inofensivo
Y voy a escribir esta historia para probar que soy sublime.
Esencia musical de mis versos inútiles,
Quién me diera encontrarte como cosa que yo hiciera,
Y no quedara siempre enfrente la tabaquería de enfrente,
Pisoteando la conciencia de estar existiendo,
Como un tapete en el que un borracho tropieza
O una alfombra que los gitanos robaron y no valía nada.
Pero el dueño de la tabaquería llegó a la puerta y se quedó allí.
Lo miró con la incomodidad de la cabeza mal volteada
Y con la incomodidad del alma mal entendiendo.
El morirá y yo moriré.
El dejara el letrero, yo dejaré versos.
En algún momento morirá el letrero y los versos también,
Después morirá la calle donde estuvo el letrero
Y la lengua en que fueron escritos los versos.
Morirá después el planeta girante en que todo esto se dió.
En otros satélites de otros sistemas cualquier cosa como gente
Continuará haciendo cosas como versos y viviendo debajo de cosas como letreros,
Siempre una cosa enfrente de otra,
Siempre una cosa tan inútil como la otra,
Siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
Siempre el misterio del fondo tan cierto como el sueño del misterio de la superficie,
Siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni otra.
Pero un hombre entró en la tabaquería (¿para comprar tabaco?)
Y la realidad pausible cayó de repente encima de mí.
Me incorporo enérgico, convencido, humano,
Y voy a intentar escribir estos versos en que digo lo contrario.
Enciendo un cigarro al pensar en escribirlos
Y saboreo en el cigarro la liberación de todos los pensamientos.
Sigo el humo como una ruta propia,
Y gozo, en un momento sensitivo y competente,
La liberación de todas las especulaciones
Y la conciencia de que la metafísica es una consecuencia de estar enfadado.
Después me echo para atrás en la silla
y continuo fumando.
En cuanto el destino me lo conceda continuaré fumando.
(Si me casara con la hija de mi lavandera
tal vez fuera feliz).
Visto esto, me levanto de la silla. Voy a la ventana.
El hombre salió de la tabaquería (¿metiendo el cambio en el bolsillo del pantalón?).
Ah, lo conozco; es el Esteves sin metafísica.
(El dueño de la tabaquería llegó a la puerta.)
Como por un instinto divino el Esteves se volteó y me vio.
Me dijo adiós con un gesto, le grité ¡Adiós oh Esteves! y el universo
Se me reconstruyó sin ideal ni esperanza, y el dueño de la tabaquería sonrió.
Lisboa, 15 de enero de 1928
Carta da corcunda ao serralheiro

Carta da Corcunda ao Serralheiro/ Carta de la jorobada al cerrajero
por Maria Jose
Usted nunca verá esta carta, ni yo la volveré a ver porque estoy tuberculosa, pero quiero escribirle aunque no lo sepa, porque si no le escribo me ahogo.
Usted no me conoce, o sea, me conoce pero no muy bien. Me ha visto en la ventana cuando pasa al taller y yo lo miro, porque lo espero al llegar, y hasta me sé la hora en que llega. Debe haber pensado siempre en la jorobada del primer piso de la casa amarilla, pero yo no pienso más que en usted. Sé que usted tiene una amante, que es aquella muchacha rubia alta y bonita: le tengo envidia pero no celos porque no tengo derecho a nada, ni siquiera a tener celos. Usted me gusta porque me gusta, y me apena no ser otra mujer, con otro cuerpo y otra hechura, y poder ir a la calle y hablarle aunque usted no me hiciera caso, pero me gustaría conocerlo aunque sea por platicar.
Usted es todo cuanto me ha sostenido en mi enfermedad y le estoy agradecida sin que lo sepa. Nunca podría tener a nadie a quien gustarle como se gustan las personas que tienen el cuerpo del cual puede gustarse, pero yo tengo el derecho de que alguien me guste aunque yo no le guste a nadie, y tambien tengo el derecho de llorar que a ninguno se le niega.
Me gustaba la idea de morir después de hablarle por primera vez pero nunca tendré el coraje ni la oportunidad de hablarle. Me habría gustado que supiera que me gustaba mucho, pero tengo miedo de que no le importara nada, y me entristece ya, saber que eso es absolutamente cierto antes de saber cualquier cosa, que mejor no voy a procurar saberlo.
Soy jorobada de nacimiento y siempre se rieron de mí. Dicen que todas las jorobadas son malas, pero yo nunca le deseé un mal a nadie. Además estoy enferma, y nunca tuve ánimo, por mi enfermedad, para hacer corajes. Tengo diecinueve años y no sé para que llegue a tener tanta edad, y enferma, y sin que nadie tuviera pena de mí a no ser porque soy jorobada, que es lo menos, porque es el alma la que duele, y no el cuerpo, pues la joroba no da dolor.
Hasta me gustaría saber cómo es su vida con su amiga, porque como es una vida que nunca podré tener - y ahora menos que ni vida tengo- me gustaría saberlo todo.
Discúlpeme escribirle tanto sin conocerlo, pero usted no va leer esto, y aunque lo leyera ni sabría que era con usted y de cualquier manera no le daría importancia,pero me gustaría que pensara que es triste ser jorobada y vivir siempre en la ventana, y tener madre y hermanas a quienes les gusta la gente sin que a nadie le guste yo, porque todo es natural y es la familia, y lo que faltaba es que ni eso hubiera para una muñeca con los huesos al revés como soy yo, como ya oí decir.
Un día que usted venía al taller y un gato se peleó con un perro aquí bajo la ventana, y todos estábamos viendo, usted se paró junto al Manuel de las Barbas, en la esquina del barbero, y después me miró en la ventana, y me vió reir y se rió conmigo, y esa fue la única vez que usted estuvo a solas conmigo, por así decir, que eso nunca podría yo esperar.
Cuantas veces, usted no se imagina, estuve a la espera de que hubiese cualquier otra cosa en la calle al momento que usted pasara y yo pudiera volverlo a ver otra vez y tal vez mirase hacia mí y yo pudiera mirar hacia usted y ver sus ojos directo a los míos.
Pero no consigo nada de lo que quiero, nací ya así, y hasta tengo que estar encima de un tapanco para alcanzar la ventana. Paso todo el día viendo ilustraciones y revistas de modas que le prestan a mi mamá, y estoy siempre pensando en otra cosa, tanto que cuando me preguntan cómo era aquella falda o quién estaba en la foto con la Reina de Inglaterra, me averguenzo de no saber, porque estuve viendo cosas que no pueden ser y que no puedo dejar que entren en mi cabeza y me den alegría para después, por encima de todo, tener ganas de llorar.
Después todos me disculpan, y creen que soy tonta, pero no retrasada, porque nadie cree eso, y yo al final no me apeno por la disculpa, porque así no tengo que explicar porque estaba distraída.
Aún me acuerdo de aquel día en que usted pasó por aquí camino del Domingo con el traje azul claro. No era azul claro, pero era una chaqueta muy clara para el azul oscuro que acostumbra traer. Usted estaba tan lindo que brillaba como el mismísimo día, que nunca tuve tanta envidia de la gente como aquella vez. Pero no tuve envidia de su amiga, a no ser que no se encontrara con ella sino con otra cualquiera, porque yo no pensé sino en usted, y fue por eso que envidié a toda la gente, lo cual no entiendo bien, pero es cierto y es la verdad.
No es por ser jorobada que estoy siempre en la ventana, pero es que además tengo una especie de reumatismo en las piernas y no me puedo mover, y así estoy como si fuera paralítica, lo cual es una lata para todos aquí en la casa y tener que soportarme y aceptarme, que no tiene idea. A veces me desespero y me dan ganas de tirarme de la ventana, pero se imagina cómo me vería al caer. Hasta el que me viera se reiría y la ventana es tan baja que no me moriría, sino que sería aún más fatigoso para los otros y ya me veo en la calle como una mona con las piernas al aire y la joroba saliéndome de la blusa y todos queriendo sentir pena por mí, pero en realidad estarían molestos y al mismo tiempo se reirían si acaso, porque la gente es como es y no como quisiera ser.
Y en fin, ¿por qué le estoy escribendo si no le voy a mandar esta carta? Usted que anda de un lado para otro no sabe lo que se siente no ser nadie. Yo estoy en la ventana todo el día y veo a la gente pasar de un lado a otro y tener un modo de vida y gozar y hablarle a ésta o aquélla y parece que soy una maceta con una planta marchita que se quedó aquí en la ventana por quitársela de encima.
Usted no se puede imaginar, porque es bonito y tiene salud, lo que es haber nacido bien y no ser nadie, y ver en los periódicos lo que las personas hacen y unos son ministros y andan de aquí para allá visitando toda la tierra y otros están en la vida social y se casan y tiene bautizos y estan enfermos y les hacen operaciones los mismos médicos y otros viajan a sus casas aquí y allá y otros roban y otros se quejan y otros cometen grandes crímenes y hay artículos firmados por otros y fotos y noticias con los nombres de las personas que van a comprar su ropa al extranjero y todo esto, usted no se imagina lo que es para un trapo para limpiar como yo, que se quedó en el barandal de la ventana con las señas redondas de los vasos como cuando la pintura está fresca por el agua.
Si usted supiera todo esto, sería capaz de vez en cuando de decirme adiós en la calle, y a mí me gustaría poder pedirle eso, porque usted no se imagina, que tal vez no viviera más, que es poco lo que tengo por vivir, pero yo estaría feliz allá a donde se va si usted me diera los buenos días por si acaso.
Margarita la costurera dice que hablaron una vez, que hablaron porque usted se metió con ella en la calle de aquí al lado y esa vez sí que sentí envidia de veras, se lo confieso porque no quiero mentirle, sentí envidia porque meterse alguien con nosotros, es ser mujer, y yo no soy mujer ni hombre, porque nadie mira que soy algo, a no ser una especie de gente que está aquí para llenar el vano de la ventana y aborreciéndome todo el que me ve, válgame Dios.
El Antonio (¡Es el mismo nombre que el suyo,pero que diferencia!) el Antonio del taller mecánico le dijo una vez a mi papá que toda la gente debe producir cualquier cosa, que sin eso no hay derecho a vivir, que quien no trabaja no come y no hay derecho de que haya alguien que no trabaje. Y yo pensé qué es lo que hago en el mundo, que no hago sino estar en la ventana con toda la gente moviéndose de un a lado a otro, sin ser paralítica y teniendo manera de encontrarse con las personas que les gustan. Así también yo podría producir lo que quisiera, lo que fuera necesario porque tendría gusto para hacerlo.
Adios señor Antonio, no tengo sino unos cuantos días de vida y escribo esta carta sólo para guardarla en el pecho como si fuera una carta que usted me hubiera escrito en vez de de que yo se la escribiera. Deseo que tenga todas las felicidades que pueda desear y que nunca sepa de mí para que no se ría porque yo sé que no puedo esperar más.
Lo amo con toda mi alma y con toda mi vida.
Ahí tiene, estoy llorando.
Friday, July 22, 2005
El guardador de rebaños

Alberto Caeiro
EL GUARDADOR DE REBAÑOS
I
Yo nunca guardé rebaños
Pero es como si los guardara.
Mi alma es como un pastor,
Conoce el viento y el sol
Y anda de la mano de las Estaciones
Siguiendo y mirando.
Toda la paz de la Naturaleza sin gente
Viene a sentarse a mi lado.
Pero yo quedo triste como una puesta de sol
Para nuestra imaginación,
Cuando enfría el fondo del llano
Y se siente la noche entrada
Como una mariposa por la ventana.
Pero mi tristeza es sosiego
Porque es natural y justa
Y es lo que debe estar en el alma
Cuando ya piensa que existe
Y las manos cogen flores sin que ella se entere.
Como un ruido de cencerros
Más allá de la curva del camino
Mis pensamientos estan contentos
Sólo me da pena saber que ellos están contentos
Porque, si no lo supiera,
En vez de estar contentos y tristes,
Estarían alegres y contentos.
Pensar incomoda como andar en la lluvia
Cuando el viento crece y parece que llueve más.
No tengo ambiciones ni deseos.
Ser poeta no es una ambición mía.
Es mi manera de estar solo.
Y si deseo a veces,
Por imaginar, ser corderillo
(O ser el rebaño todo
Para andar disperso por toda la ladera
Siendo muchas cosas felices al mismo tiempo),
Es sólo porque siento lo que escribo a la puesta de Sol,
O cuando una nube pasa la mano por encima de la luz
Y corre un silencio por la hierba.
Cuando me siento a escribir versos
O, paseando por los caminos o por los atajos,
Escribo versos en un papel que está en mi pensamiento,
Siento un cayado en las manos
Y veo una imagen de mí
En la cima de un otero,
Mirando mi rebaño y viendo mis ideas,
O mirando mis ideas y viendo mi rebaño,
Y sonriendo vagamente como quien no comprende lo que se dice
Y quiere fingir que comprende.
Saludo a todos los que me leen,
Agitando el sombrero ancho
Cuando me ven en mi puerta
Apenas la diligencia se levanta en la cima del otero.
Los saludo y les deseo sol,
Y lluvia, cuando la lluvia es necesaria,
Y que sus casas tengan
Al pie de una ventana abierta
Una silla predilecta
Donde se sienten leyendo mis versos.
Y al leerlos piensen
Que soy cualquier cosa natural-
Por ejemplo, el árbol antiguo
A la sombra del cual cuando niños,
Se sentaban con un sofoco, cansados de jugar,
Y limpiaban el sudor de la cabeza caliente
Con la manga del mandil rayado.
Versión del portugués
Mario Bojórquez
hiperboreos@hotmail.com
II
Mi mirar es nítido como un girasol
Tengo la costumbre de andar por los caminos
Mirando a derecha y a izquierda,
Y de vez en cuando para atrás...
Y lo que veo a cada momento
Es aquello que nunca antes había visto,
Y me doy cuenta muy bien...
Sé tener el pasmo esencial
Que tiene un niño, si, al nacer,
Repara deveras en su nacimiento...
Me siento nacido a cada momento
Para la eterna novedad del mundo...
Creo en el mundo como en una margarita,
Porque lo veo. Pero no pienso en él
Porque pensar es no comprender...
El mundo no se hizo para que lo pensaramos
(Pensar es estar enfermo de los ojos)
Sino para mirarnos en él y estar de acuerdo...
No tengo filosofía: tengo sentidos...
Si hablo de la Naturaleza no es porque sepa lo que ella es,
Si no porque la amo, y la amo por eso,
Porque quien ama nunca sabe lo que ama
Ni sabe porque ama, ni lo que es amar...
Amar es la inocencia eterna,
Y la única inocencia es no pensar...
Versión del portugués
Mario Bojórquez
hiperboreos@hotmail.com
III
Al atardecer, recargado en la ventana,
Y sabiendo de soslayo que hay campos enfrente,
Leo hasta que me arden los ojos
El Libro de Cesario Verde.
Que pena tengo de él. Era un campesino
Que andaba preso en libertad por la ciudad.
Pero el modo con que miraba las casas,
Y el modo como observaba las calles,
Y la manera como se interesaba por las cosas,
Es la de quien mira los árboles
Y de quien baja los ojos por la calle donde va
Y anda observando las flores que hay por los campos...
Por eso tenía aquella gran tristeza
que nunca dice bien que tenía
Pero andaba en la ciudad como quien anda en el campo
Y triste como disecar flores en los libros
Y poner plantas en jarros...
Versión del portugués
Mario Bojórquez
hiperboreos@hotmail.com
IV
La tormenta cayó esta tarde
Por las orillas del cielo
Como un pedregal enorme...
Como si alguien desde una ventana alta
Sacudiera un gran mantel,
Y las migajas todas juntas
Hicieran un barullo al caer,
La lluvia llovía del cielo
Y ennegreció los caminos...
Cuando los relámpagos sacudían el aire
Y abanicaban el espacio
Como una gran cabeza que dice que no,
No sé porqué -no tenía miedo-
Me puse a rezar a Santa Bárbara
Como si fuera yo la vieja tía de alguien...
¡Ah! es que rezando a Santa Bárbara
Yo me sentía aún más simple
De lo que creo ser...
Me sentía familiar y casero
Y habiendo pasado la vida
Tranquilamente, como el muro del patio;
Teniendo ideas y sentimientos por tenerlos
Como una flor tiene perfume y color...
Me sentía alguien que pudiera creer en Santa Bárbara...
¡Ah, poder creer en Santa Bárbara!
(¿Quién cree que existe Santa Bárbara,
Pensara que ella es persona y visible
O que pensará de ella?)
(¡Qué artificio! ¿Que saben
Las flores, los árboles, los rebaños,
De Santa Bárbara?... Una rama de árbol
Si pensara, nunca podría
Construir santos, ni ángeles...
Podría pensar que el sol
Es Dios, y que la tormenta
Es una multitud
Enfadada por encima de nosostros...
¡Ah, como los hombres más simples
Son enfermos y confusos y estúpidos
Cerca de la clara simplicidad
Y la salud de existir
En los árboles y las plantas!)
Y yo, pensando en todo esto,
Quedé otra vez menos feliz...
Quedé sombrío y enfermo y taciturno
Como un día en que todo el día amenaza la tormenta
Y ni siquiera de noche llega...
Versión del portugués
Mario Bojórquez
hiperboreos@hotmail.com
V
Hay metafísica bastante en no pensar en nada.
¿Qué pienso yo del mundo?
¡Qué sé yo lo que pienso del mundo!
Si me enfermara pensaría en eso.
¿Qué idea tengo yo de las cosas?
¿Qué opinión tengo sobre las causas y los efectos?
¿Qué es lo que he meditado sobre Dios y el alma
Y sobre la creación del Mundo?
No sé. Para mí pensar en eso es cerrar los ojos
Y no pensar. Es correr las cortinas
De mi ventana (pero no tiene cortinas).
¿El misterio de las cosas? ¡Qué sé yo lo que es el misterio!
El único misterio es que haya alguien que piense en el misterio.
Quien está al sol y cierra los ojos,
Comienza a no saber lo que es el sol
Y a pensar muchas cosas llenas de calor.
Pero si abre los ojos y ve el sol,
Y ya no puede pensar en nada,
Es porque la luz del sol vale más que los pensamientos
De todos los filósofos y de todos los poetas.
La luz del sol no sabe lo que hace
Y por eso no se equivoca y es común y buena.
¿Metafísica? ¿Qué metafísica tienen aquellos árboles?
La de ser verdes y copudos y de tener ramas
Y la de dar fruto en su hora, lo que no nos hace pensar,
A nosotros, que no sabemos entenderlos
¿Pero qué mejor metafísica que la de ellos
Que es de no saber para que viven
Ni saber que no lo saben?
"Constitución íntima de las cosas"...
"Sentido íntimo del Universo"...
Todo esto es falso, todo esto no quiere decir nada.
Es increíble que se pueda pensar en cosas de esas.
Es como pensar en razones y fines
Cuando el comienzo de la mañana está rayando y por los lados de los árboles
Un vago oro lustroso va perdiendo la oscuridad.
Pensar en el sentido íntimo de las cosas
Es, acrecentado, como pensar en la salud
O llevar un vaso al agua de las fuentes.
El único sentido íntimo de las cosas
Es que ellas no tienen sentido íntimo ninguno.
No creo en Dios porque nunca lo vi.
Si Él quisiera que yo creyera en Él,
Sin duda que vendría a hablar conmigo
Y entraría adentro por mi puerta
Diciéndome, ¡Aqui estoy!
(Esto es tal vez ridículo a los oídos
De quien, por no saber lo que es mirar las cosas,
No comprende a quien habla de ellas
Con el modo de hablar que reparar en ellas enseña)
Pero si Dios es las flores y los árboles
Y los montes y sol y el rayo de luna.
Entonces creo en Él,
Entonces creo en Él a toda hora,
Y mi vida toda es una oración y una misa,
Y una comunión con los ojos y por los oídos.
Pero si Dios es los árboles y las flores
Y los montes y el rayo de luna y el sol,
¿Para qué le llamo Dios?
Le llamo flores y árboles y montes y sol y rayo de luna;
Porque si Él se hizo, para que yo lo vea,
Sol y rayo de luna y flores y árboles y montes,
Si Él se me aparece como árboles y montes
Y rayo de luna y sol y flores,
Es que Él quiere que yo lo conozca
como árboles y montes y flores y rayo de luna y sol.
Y por eso yo lo obedezco
(¿Qué más sé yo de Dios, que Dios de sí mismo?),
Le obedezco viviendo, espontáneamente,
Como quien abre los ojos y ve,
Y le llamo rayo de luna y sol y flores y árboles y montes,
Y lo amo sin pensar en Él
Y lo pienso viendo y oyendo,
Y ando con Él a toda hora.
Versión del portugués
Mario Bojórquez
hiperboreos@hotmail.com
El paso de las horas
Álvaro de Campos
EL PASO DE LAS HORAS
Oda sensacionista
A José Almada-Negreiros
Almada-Negreiros:
no se imagina como
le agradezco el
acto de que usted
exista.
Álvaro de Campos
Sentir todo de todas las maneras,
Vivir todo de todos los lados,
Ser la misma cosa de todos los modos posibles al mismo tiempo,
Realizar en mí toda la humanidad de todos los momentos
En un sólo momento difuso, profuso, completo y lejano.
Quiero ser siempre aquello con que simpatizo,
Me vuelvo siempre, más tarde o más temprano,
Aquello con que simpatizo, sea una piedra o un ansia,
Sea una flor o una idea abstracta,
Sea una multitud o un modo de comprender a Dios.
Y yo simpatizo con todo, vivo todo de todo.
Me son simpáticos los hombres superiores porque son superiores
Y me son simpáticos los hombres inferiores porque son superiores también,
Porque ser inferior es diferente de ser superior,
Y por eso es una superioridad desde ciertos puntos de vista.
Simpatizo con algunos hombres por sus cualidades de carácter
Y simpatizo con otros por su falta de esas cualidades,
Y aún con otros simpatizo por simpatizar con ellos,
Y hay momentos absolutamente orgánicos en que esos son todos los hombres.
Sí, como soy rey absoluto de mi simpatía,
Basta que ella exista para que tenga razón de ser.
Estrecho en mi pecho jadeante, en un abrazo conmovido,
(En el mismo abrazo conmovido)
Al hombre que da su camisa al pobre que desconoce,
Al soldado que muere por la patria sin saber lo que es la patria,
Y...
Y al matricida, fraticida, al incestuoso, al violador de niños,
Al ladrón de caminos, al salteador de los mares,
Al raterillo de carteras, al sombra que espera en los callejones.
Todos son mi amante predilecta por lo menos una vez en la vida.
Beso en la boca a todas las prostitutas,
Beso en los ojos a todos los souteneurs,
Mi pasividad yace a los pies de todos los asesinos,
Y mi capa española esconde la retirada de todos los ladrones.
Todo es la razón de ser en mi vida.
Cometí todos los crímenes,
Viví dentro de todos los crímenes
(Yo mismo fui, ni uno ni otro en el vicio,
Sino el propio vicio en persona practicado entre ellos,
Y esas son las horas más Arco del Triunfo de mi vida).
Me multipliqué para sentirme,
Para sentirme, necesité sentir todo,
Me transbordé, no hice sino extravasarme,
Me desnudé, me entregué,
Y hay en cada rincón de mi alma un altar a un Dios diferente.
Los brazos de todos los atletas me apretaron súbitamente femenino,
Y yo sólo de pensar en eso me desmayé entre sus supuestos músculos.
En mi boca fueron dados los besos de todos los encuentros,
Se agitaron en mi corazón los pañuelos de todas las despedidas,
Todas las señas obscenas de gestos y miradas
Me golpean de lleno en todo el cuerpo, especialmente en los centros sexuales.
Fui todos los ascetas, todos los marginados, todos los como que olvidados,
Y todos los pederastas -absolutamente todos (no faltó ninguno).
¡Rendez-vous rojo y negro en el hondo infierno de mi alma!
(Freddie, yo te llamaba Baby, porque eras rubio, blanco y yo te amaba,
¡Cuántas emperatrices por reinar y princesas destronadas fuiste para mí!
Mary, con quien leía a Burns en días tristes como sentirse vivir;
Mary tú no sábes cuántos matrimonios honestos, cuántas familias felices,
Vivieron en ti mis ojos y mi brazo ciñéndote y mi conciencia incierta,
Su vida insulsa, sus casas suburbanas con jardín, sus half-holidays inesperados...
Mary, soy infeliz...
Freddie, soy infeliz...
Oh, ustedes, todos ustedes, casuales, demorados,
Cuántas veces habrán pensado en pensar en mí sin que lo hicieran,
Ah, cuán poco fui en lo que son, cuán poco, cuán poco-
Sí, y lo que he sido, ¡Oh mi universo subjetivo,
Oh, mi sol, mi claro de luna, mis estrellas, mi momento,
Oh, parte externa de mí perdida en laberintos de Dios!)
Pasa todo, todas las cosas, en un desfile dentro de mí,
Y todas las ciudades del mundo rumoran dentro de mí...
Mi corazón tribunal, mi corazón mercado, mi corazón casa de bolsa, mi corazón mostrador de banco,
Mi corazón rendez-vous de toda la humanidad,
Mi corazón banca de parque, hotel, posada, calabozo número cualquiera,
("Aquí estuvo el Manolo en vísperas de ir al patíbulo")
Mi corazón club, sala, platea, tapete, guichet, portal,
Puente, cancel, excursión, marcha, viaje, subasta, feria, arrabal
Mi corazón postigo
Mi corazón paquete,
Mi corazón carta, equipaje, satisfacción, entrega,
Mi corazón al margen, el límite, la súmula, el índice
Eh-la, eh-la, eh-la, un bazar mi corazón.
Traigo dentro de mi corazón,
Como en un cofre que no se puede cerrar de lleno,
Todos los lugares donde estuve
Todos los puertos a los que llegue
Todos los paisajes que vi a través de las ventanas o escotillas
O desde toldillos, soñando,
Y todo eso, que es tanto, es poco para lo que yo quiero.
La entrada de Singapur, la mañana subiendo, color verde
El coral de las Maldivias en paso cálido,
Macao a la una de la mañana... despierto de repente...
Yat-lo-o-o-o-o-o-o-o-o...ghi-...
Y aquello me suena desde el fondo de otra realidad...
La estatura Norte-africana casi de Zanzibar al sol...
Dar es Salaam (la salida es difícil)
Masunga, Nossi-Be, verduras de Madagascar...
Tempestades alrededor del Guardafui
Y el Cabo de Buena Esperanza nítido al sol de la madrugada...
Y la Ciudad del Cabo con la Montaña de la Mesa al fondo...
Viajé por más tierras de aquellas que toqué...
Vi más paisajes que aquellos en que puse mis ojos...
Experimenté más sensaciones de todas aquellas que sentí,
Porque, por más que sintiera, siempre me faltó sentir
Y la vida siempre me dolió, siempre fue poco y yo infeliz.
En ciertos momentos del día recuerdo todo esto y me da pavor,
Pienso en qué quedará de esta vida a pedazos, de este auge,
De esta carretera de curvas, de este automóvil a la orilla de la carretera, de este aviso,
De esta turbulencia tranquila de sensaciones desencontradas
De esta transfusión, de esta insubsistencia, de esta convergencia irisada,
De este desasosiego en el fondo de todos los cálices,
De esta angustia en el fondo de todos los placeres,
De esta saciedad anticipada en el asa de todas las tazas,
De este juego de cartas tedioso entre el Cabo de Buena Esperanza y las Canarias.
No sé, siento de más o de menos, no sé
No sé si la vida es poco o demasiado para mí.
Si me falta escrúpulo espiritual, punto de apoyo en la inteligencia,
Consanguinidad con el misterio de las cosas, choque
A los contactos, sangre bajo los golpes, estremecimiento a los ruidos,
O si hay otra significación para esto más cómoda y feliz.
Sea lo que fuere, era mejor no haber nacido,
Porque, de tan interesante que es en todos los momentos,
La vida llega a doler, a marear, a cortar, a rozar, a crujir,
A dar ganas de gritar, a dar saltos, de quedar en el suelo, de salir,
Afuera de todas las casas, de todas las lógicas, de todos los balcones,
E ir salvajemente a la muerte entre árboles y olvidos,
Entre tumbos y peligros y ausencia de mañanas,
Y todo esto debía ser cualquier cosa más parecida con lo que yo pienso,
Con lo que pienso y siento, que yo ni sé qué es, oh vida.
Cruzo los brazos sobre la mesa, pongo la cabeza sobre los brazos,
Y necesito querer llorar, pero no sé ir a buscar las lágrimas...
Por más que me esfuerce por tener una gran pena de mí, no lloro,
Tengo el alma rajada bajo el indicador curvo que le toca...
¿Qué ha de ser de mí? ¿Qué ha de ser de mí?
Corrieron a chicotazos al bufón de palacio, sin razón,
Hicieron levantar al mendigo del escalón donde cayera
Azotaron al niño abandonado y le quitaron el pan de las manos.
Oh, angustia inmensa del mundo, lo que falta es actuar...
Tan decadente, tan decadente, tan decadente...
Sólo estoy bien cuando oigo música, y ni entonces.
Jardines del siglo dieciocho antes de 89,
¿Dónde están, que quiero llorar de cualquier manera?
Con un bálsamo que no consuela sino por la idea de que es un bálsamo.
La tarde de hoy y de todos los días poco a poco, monótona, cae.
Se encendieron las luces, cae la noche, la vida se sustituye.
Sea de la manera que fuera, es preciso continuar viviendo.
Me arde el alma como si fuera una mano, físicamente.
Estoy en el camino de todos y tropiezan conmigo.
Mi casa de campo,
Que haya menos que un tren, una diligencia, y la decisión de partir entre tú y yo.
Así quedo, quedo... soy el que siempre quiere partir,
Y queda siempre, queda siempre, queda siempre,
Hasta la muerte queda, aunque parta, queda, queda, queda...
Vuélveme humano, oh noche, vuélveme fraterno y solícito.
Sólo humanitariamente se puede vivir.
Sólo amando a los hombres, las acciones, la banalidad de los trabajos,
Sólo así -¡ay de mí!-, sólo así se puede vivir
¡Sólo así, oh noche, y yo nunca podré ser así!
Vi todas las cosas, y me maravillé de todo,
Pero todo me sobró o fue poco -no se cuánto- y sufrí.
Viví todas las emociones, todos los pensamientos, todos los gestos,
Y quedé tan triste como si hubiera querido vivirlos y no lo consiguiera.
Amé y odié como toda la gente,
Pero para toda la gente eso fue normal e instintivo,
Y para mí fue siempre la excepción, el choque, la válvula, el espasmo.
Ven, oh noche, y apágame, ven y ahógame en ti.
Oh amorosa del Más Allá, señora del luto infinito,
Pesar externo de la Tierra, llanto silencioso del Mundo.
Madre suave y antigua de las emociones sin gesto,
Hermana mayor, virgen y triste, de las ideas sin nexo,
Novia esperando siempre nuestros propósitos incompletos,
La dirección constantemente abandonada de nuestro destino,
Nuestra incertidumbre pagana sin alegría,
Nuestra franqueza cristiana sin fe,
Nuestro budismo inerte, sin amor por las cosas sin éxtasis,
Nuestra fiebre, nuestra palidez, nuestra impaciencia de débiles,
Nuestra vida, oh madre, nuestra perdida vida...
No sé sentir, no sé ser humano, convivir,
Desde dentro del alma triste, con los hombres, mis hermanos en la tierra.
No sé ser útil ni aún sintiendo, ser práctico, ser cotidiano, nítido,
Tener un lugar en la vida, tener un destino entre los hombres,
Tener una obra, una fuerza, una voluntad, un huerto,
Una razón para descansar, una necesidad de distraerme,
Una cosa venida directamente de la naturaleza para mí.
Por eso sé materna para mí, oh noche tranquila...
Tú, que le quitas lo mundo al mundo, tú que eres la paz,
Tú que no existes, que sólo eres la ausencia de la luz,
Tú que no eres una cosa, un lugar, una esencia, una vida,
Penélope de la tela, mañana destejida, de tu oscuridad,
Circe irreal de los febriles; de los angustiados sin causa,
Ven a mí, oh noche, extiende hacia mí las manos,
Y sé frescor y alivio, oh noche, sobre mi frente...
Tú, cuya venida es tan suave, que parece un alejamiento,
Cuyo flujo y reflujo de tiniebla, cuando la luna inspira,
Tiene dudas de cariño muerto, frío de mares de sueño,
Brisas de paisajes supuestos para nuestra angustia excesiva...
Tú, pálidamente; tú, llorosa; tú, líquidamente,
Aroma de muerte entre flores, halito de fiebre sobre los márgenes,
Tú, reina, tú, castellana, tú, dama pálida, ven...
Clarín claro de la mañana al fondo
Del semicírculo frío del horizonte,
Tenue clarín lejano como banderas inciertas
Desplegadas más allá de donde los colores son visibles...
Clarín trémulo, polvareda quieta, donde la noche cesa,
Polvareda de oro detenida en el fondo de la visibilidad...
Carro que chirría límpidamente, vapor que pita,
Grua que comienza a girar en mi oído,
Tos seca, la primera del que sale de casa,
Leve escalofrío matutino en la alegría de vivir,
Carcajada estruendosa velada por la bruma exterior no sé como,
Costurera condenada para algo peor que la mañana que siente,
Obrero tísico incapacitado para la dicha en esta hora
Inevitablemente vital,
En que el relevo de las cosas es suave, cierto y simpático,
En que los muros son frescos al contacto de la mano y las casas,
Abren aquí y allá los ojos cortinados de blanco...
Toda la madrugada es una cortina que oscila,
Y refresca ilusiones y recuerdos en mi alma de transeunte,
En mi corazón exiliado de epidérmico espíritu,
En mí cansado y velado (...)
(...) y camina todo
Hacia la hora llena de luz, en que las tiendas bajan los párpados
Y rumor tráfico carroza tren yo siento sol truena
Vértigo del mediodía enmarcado de vértigos-
Sol en los vértices y en los (...) de mi visión estriada,
Del remolino parado de mi retentiva seca,
De la brumosa claridad fija de mi consciencia de vivir.
Rumor tráfico carroza tren carros yo siento sol calle,
Aros cajones trolley tienda vitrina falda ojos
Rápidamente carriles carrozas cajones calle atravesar calle
Acera tenderos "perdón" calle
Calle paseando por mí paseando por la calle por mí
Todo espejos las tiendas de acá dentro de las tiendas de allá
La velocidad de los carros al contrario en los espejos oblícuos de los aparadores,
El suelo en el aire el sol bajo los pies calle riegas flores en el cesto calle
Mi pasado calle estremece camión calle no me acuerdo calle
Yo cabeza abajo en el centro de mi conciencia de mí
Calle sin poder encontrar una sensación sólo de cada vez calle
Calle para atrás y para adelante debajo de mis pies
Calle en X en Y en Z por dentro de mis brazos
Calle por mi monóculo en círculos de cinematógrafo pequeño,
Caleidoscopio en curvas irisadas nítidas calle.
Borrachera de la calle y de sentir ver oír todo al mismo tiempo.
Latir de sienes de estar viniendo para acá al mismo tiempo que voy para allá.
Doy vuelta todos los días en todas las esquinas de todas las calles,
Y siempre que estoy pensando una cosa estoy pensando otra.
No me subordino sino por atavismo,
Y hay siempre razones para emigrar para quien no está encamado.
Desde las terrazas de todos los cafés de todas las ciudades
Accesibles a la imaginación
Observo la vida que pasa, la sigo sin moverme,
Le pertenezco sin sacar un gesto del bolsillo,
Ni tomar nota de lo que vi para después fingir que lo vi.
En el automóvil amarillo pasa la mujer definitiva de alguien,
Voy a un lado de ella sin que lo sepa.
En el trottoir inmediato ellos se encuentran por un azar dirigido,
Pero ya antes del encuentro estaba con ellos.
No hay manera de esquivarme, no hay modo de que yo no esté en todas partes.
Mi privilegio es todo.
(Breveteé, Sans Garantie de Dieu, mi Alma).
Asisto a todo y definitivamente.
No hay joya de mujer que no sea comprada por mí y para mí,
No hay intención de estar esperando que no sea mía de cualquier manera,
No hay resultado de conversación que no sea mío por azar,
No hay campanas al vuelo en Lisboa desde hace treinta años, noche
De San Carlos hace cincuenta,
Que no sea para mí por una galantería obsequiada.
Fui educado por la Imaginación,
Viajé de su mano siempre,
Amé, odié, hablé, pensé siempre por ella,
Y todos los días tienen esa ventana por delante,
Y todas las horas parecen mías de esa manera.
Caigo tendido en toda la vida
Y ruge en mí, mi ferocidad de vivir...
No hay gestos de placer por el mundo que valgan
La alegría estupenda de quién no tiene otro modo de expresarla
Que rodar por el suelo entre hierbas y margaritas
Y mezclarse con la tierra hasta ensuciar el traje y el cabello...
No hay versos que puedan dar esto...
Arranquen un (...) de hierba, muérdanla y entenderán,
Entenderán completamente lo que yo incompletamente expreso.
Tengo la furia de ser raíz
Persiguiéndome las sensaciones por dentro como una savia..
Quería tener todos los sentidos, incluyendo la inteligencia,
La imaginación y la inhibición
A flor de piel para poder revolcarme en la tierra rugosa
Desde más adentro, sintiendo más rugosidad e irregularidades.
Sólo estaría contento si mi cuerpo fuera mi alma...
Así todos los vientos, todos los soles, y todas las lluvias
Serían sentidos por mí del único modo que yo querría...
No pudiendo sucederme esto, me desespero, rabio,
Tengo ganas de poder arrancarme a dentelladas el traje
Y luego tener pesadas garras de león para despedazarme
Hasta que la sangre corra, corra, corra, corra...
Sufro porque todo esto es absurdo
Como si alguien me tuviera miedo,
Como mi sentimiento agresivo hacia el destino, hacia Dios,
Que nace de encararnos con lo Inefable
Y de medir bien, de repente, nuestra debilidad y pequeñez.
Todas las madrugadas son la madrugada y la vida.
Todas las auroras amanecen en el mismo lugar:
Infinito...
Todas las alegrías de ave vienen de la misma garganta,
Todos los estremecimientos de hojas son del mismo árbol,
Y todos los que se levantan temprano para ir a trabajar
Van de la misma casa a la misma fábrica por el mismo camino...
Rueda, bola grande, hormiguero de conciencias, tierra,
Rueda, amanecida, atardecida, a plomo bajo soles, nocturna,
Rueda en el espacio abstracto, en la noche mal iluminada
realmente
Rueda y (...)
Siento en mi cabeza la velocidad del giro de la tierra,
Ytodos los países y todas las personas giran dentro de mí,
Ansia centrífuga, rabia de ir por los aires hasta los astros
Apalea el interior de mi cráneo
Me pone alfileres vendados en toda la conciencia de mi cuerpo,
Me obliga a levantarme mil veces y dirigirme hacia lo Abstracto,
Hacia lo inencontrable, Allí sin restricción ninguna,
La Meta invisible todos los puntos donde no estoy y al mismo tiempo
Ah no estar parado ni andando,
No estar acostado ni de pie,
Ni despierto ni durmiendo,
Ni aquí ni en otro lugar,
Resolver la ecuación de esta inquietud prolija,
Saber donde estar para poder estar en todas partes,
Saber donde acostarme para estar paseando por todas las calles,
Saber donde(...)
HO-ho-ho-ho-ho-ho
HO-HO-HO-HO-HO
HO-HO-HO-HO-HO
HO-HO-HO-HO-HO
Cabalgata alada de mí por encima de todas las cosas,
Cabalgata estallada de mí por debajo de todas las cosas,
Cabalgata alada y estallada de mí por causa de todas las cosas...
Hup-la por encima de los árboles, hup-la por debajo de las pilas,
Hup-la contra las paredes, hup-la raspando en los troncos,
Hup-la en el aire, hup-la en el viento, hup-la, hup-la en las playas,
En una velocidad creciente, insistente, violenta,
Hup-la, hup-la, hup-la, hup-la...............
Cabalgata panteísta de mí por dentro de todas las cosas,
Cabalgata energética por dentro de todas las energías,
Cabalgata de mí por dentro del carbón que se quema, de la lámpara que arde,
De todos los consumos de energía
Cabalgata de mí /*amperes,/
Cabalgata explosiva, explotada, como una bomba que revienta,
Cabalgata reventando para todos lados al mismo tiempo,
Cabalgata por encima del espacio, salto por encima del tiempo,
Brinca, caballo Electrón -ión-, sistema solar resumido
Por dentro de la acción de los émbolos, por fuera del giro de los volantes.
Dentro de los émbolos, vuelto velocidad abstracta y loca,
Obro a hierro y velocidad, vaivén, locura, rabia contenida,
Atado al rostro de todos los volantes giro asombrosas horas,
Y todo el universo rechina, estalla, y se dispersa en mí.
Ho-ho-ho-ho-ho..........
Cada vez más de prisa, cada vez más con el espíritu adelante del cuerpo
Adelante de la propia idea veloz del cuerpo proyectado,
Con el espíritu atrás adelante del cuerpo, sombra, chispa.
He-la-ho-ho...Helahoho...
Toda la energía es la misma y toda la naturaleza es lo mismo...
La savia de la savia de los árboles es la misma energía que mueve
Las ruedas de la locomotora, las ruedas del tranvía, los volantes del diesel,
Y un carro jalado por mulas o por gasolina es jalado por la misma cosa.
Rabia panteísta de sentir en mí formidablemente,
Con todos mis sentidos en ebullición, con todos mis poros humeando,
Que todo es una sola velocidad, una sola energía, una sola divina linea
De si para si, parada siseando violencias de velocidad loca...
HO-ho-ho-ho-ho-ho
HO-HO-HO-HO-HO
HO-HO-HO-HO-HO
HO-HO-HO-HO-HO
¡Ave, salve, viva la unidad veloz de todo!
¡Ave, salve, viva la igualdad de todo en saeta!
¡Ave, salve, viva la gran máquina del universo!
Ave, que son lo mismo, árboles, máquinas, leyes,
Ave, que son lo mismo, gusanos, émbolos, ideas abstractas,
La misma savia los llena, la misma savia los cambia,
La misma cosa son y el resto es exterior y falso,
El resto, el estático resto que queda en los ojos que se detienen,
Más no en mis nervios motor de combustión de aceites pesados y ligeros
No en mis nervios todas las máquinas, todos los sistemas de engranaje,
En mis nervios locomotora, tranvía, automóvil, trilladora a vapor,
En mis nervios máquina marítima, diesel, semi-diesel, Campbell,
En mis nervios instalación absoluta de vapor, de gas, de aceite, de electricidad,
¡Máquina universal movida por correas de todos los momentos!
¡Tren rómpete contra el freno de la espuela!
¡Vapor navega directo al muelle y rájate contra él!
Automóvil manejado por la locura de todo el universo precipítate
Por todos los precipicios
Y estréllate ¡trz! ¡Despedázate en el fondo de mi corazón!
¡Á moi, todos los objetos proyectiles!
¡Á moi, todos los objetos direcciones!
¡Á moi, todos los objetos invisibles de veloces!
¡Golpéenme, traspásenme, rebásenme!
¡Soy yo quién me golpea, quién me traspasa, quién me rebasa!
¡La rabia de todos los ímpetus se cierra en círculo-mí!
Hela-ho ho tren, automóvil, aeroplano mis ansias,
Velocidad entra por todas las ideas dentro,
Choca con los sueños y pártelos,
Chamusca todos los ideales humanitarios y útiles,
Atropella todos los sentimientos normales, decentes, concordantes,
Coge en el giro de tu volante vertiginoso y pesado
Los cuerpos de todas las filosofías, los trapos de todos los poemas
Rómpelos y quédate sólo tú, volante abstracto en los aires,
Señor supremo de la hora europea, metálico en celo.
¡Vamos que la cabalgata no tenga fin ni en Dios!
¡Vamos que aunque yo quede atrás de la cabalgata, que yo quede
Arrastrado a la /*cauda / del tren torcido, /* vaciado / , perdido
/*Pobre de mí /, mi cuerpo y mi alma /*alcanzando mi mayor altitud /
De donde ansío utopías de rebasar el universo,
De dejar a Dios atrás como un marco miliario
De librar el m
Me duele la imaginación no sé como, pero es ella la que me duele.
Declina dentro de mí el sol en lo alto del cielo.
Tiende a comenzar el atardecer en lo azul y mis nervios.
Vamos oh cabalgata, ¿en quién más me cambiarás?
Yo que, veloz, voraz, comilón de energía abstracta,
Quería comer, beber, desollar, y arañar el mundo,
Yo, que me contentaría solamente con pisotear el universo,
Pisotear, pisotear, pisotear hasta no sentir...
Me siento fuera de cuánto imaginé que quise,
Que aunque todo quisiera, todo me faltó,
Cabalgata desmantelada por encima de todas las cimas,
Cabalgata desarticulada por debajo de todos los pozos,
Cabalgata vuelo, cabalgata saeta, cabalgata pensamiento-relámpago,
Cabalgata yo, cabalgata yo, cabalgata el universo yo.
Helahoho-o-o-o-o-o-o-o...
Mi ser elástico, muelle, aguja, trepidación...
EL PASO DE LAS HORAS (II)
Sentir todo de todas las maneras,
Tener todas las opiniones,
Ser sincero contradiciéndose a cada momento,
Desagradarse a sí mismo por la plena libertad del espíritu,
Y amar las cosas como Dios.
Yo, que soy más hermano de un árbol que de un obrero,
Yo, que siento más el supuesto dolor del mar al golpear en la playa
Que el dolor real de los niños golpeados
(Ah, esto debe ser falso, pobres niños golpeados -
¿Y por qué mis sensaciones se oponen tan de prisa?)
Yo, en fin, que soy un diálogo continuo,
Un hablar alto incomprensible, alta noche en la torre,
Cuando campanas oscilan vagamente sin que nadie las toque
Y da pena saber que hay vida que vivir mañana.
Yo, en fin, literalmente yo
Y yo metafóricamente también,
Yo, el poeta sensacionista, enviado del Acaso
A las leyes irreprensibles de la Vida,
Yo, el fumador de cigarros por profesión adecuada,
El individuo que fuma opio, que toma ajenjo, pero que, en fin,
Prefiere pensar en fumar opio que fumarlo
Y halla más suyo mirar el ajenjo bebiéndose que beberlo...
Yo, este degenerado superior sin archivos en el alma,
Sin personalidad con valor declarado,
Yo, el investigador solemne de las cosas fútiles,
Que sería capaz de irme a vivir a Siberia sólo por dar la contra
Y que pienso que no está mal no darle importancia a la patria
Porque no tengo raíz, como un árbol, y por tanto no tengo arraigo...
Yo, que tantas veces me siento tan real como una metáfora,
Como una frase escrita por un enfermo en el libro de la muchacha que encontró en la terraza,
O una partida de ajedrez en la cubierta de un transatlántico,
Yo, el ama que empuja los perambulators en todos los jardines públicos,
Yo, el policía que la mira, parado en el fondo de la alameda,
Yo, el niño en carreola, que hace señas a su inocencia
Lúcida con una sonaja de cascabeles,
Yo, el paisaje por detrás de todo esto, la paz citadina
Colada a través de los árboles del jardín público,
Yo, el que los espera a todos en casa
Yo, el que ellos encuentran en la calle
Yo, lo que ellos no saben de sí mismos,
Yo, aquella cosa en que estás pensando y te marca esa sonrisa,
Yo, el contradictorio, el ficticio, el latoso, la espuma,
El cartel puesto ahora, las caderas de la francesa, el mirar del cura,
La plaza donde se encuentran las dos calles y los choferes duermen contra los carros,
La cicatriz del sargento mal encarado,
El sebo en el cuello del asesor enfermo que vuelve a casa,
La taza donde el pequeño que murió bebía siempre,
Y tiene una falla en el asa (y todo esto cabe en un corazón
De madre y lo llena)...
Yo, el dictado de francés de la pequeñita que se mueve las ligas,
Yo, los pies que se tocan por debajo del bridge bajo el candelabro,
Yo, la carta escondida, el calor del pañuelo, el balcón con ventana entreabierta,
El portón de servicio donde la criada habla con los deseos de su primo,
El cabrón de José que prometió venir y no vino
Y teníamos una broma que jugarle...
Yo, todo esto, y además de esto el resto del mundo...
Tantas cosas, las puertas que se abren, y la razón por que se abren,
Y las cosas que ya hicieron las manos que abren las puertas...
Yo, la infelicidad-nata de todas las expresiones,
La imposibilidad de expresar todos los sentimientos,
Sin que haya una lápida en el cementerio para el hermano de todo esto,
Y lo que parece no querer decir nada siempre quiere decir algo...
Sí, yo, el ingeniero naval que soy, supersticioso como una madrina rural.
Y uso monóculo para no parecer igual a la idea real que tengo de mí,
Que tardo a veces tres horas en vestirme y ni por eso me parece natural,
Pero sí me parece metafísico y si tocan a la puerta, me enojo,
No tanto por interrumpirme la corbata sino por quedar sabiendo que existe la vida...
Sí, en fin, yo el destinatario de las cartas lacradas,
El baúl de las iniciales gastadas,
La entonación de las voces que nunca más oiremos-
Dios guarda todo eso en el Misterio, y a veces lo sentimos.
Y la vida pasa de repente y hace mucho frío más cerca que el cuerpo.
La Brígida, prima de mi tía,
El general del que ellas hablaban -general cuando ellas eran niñas,
Y la vida era guerra civil en todas las esquinas...
Vive le melodrame ou Margot a pleuré!
Caen hojas secas en el suelo irregularmente,
Pero el hecho es que siempre es otoño en el otoño,
Y el invierno viene después fatalmente,
Y hay un sólo camino para la vida que es la vida...
Ese viejo insignificante, pero que conoció a los románticos,
Ese opúsculo político del tiempo de las revoluciones constitucionales,
Y el dolor que todo eso deja, sin que se sepa la razón
Ni hay para llorarlo todo más razón que sentirlo.
Todos los amantes se besaron en mi alma,
Todos los vagos durmieron un momento encima de mí,
Todos los despreciados se recargaron un momento en mi hombro,
Atravesaron la calle, de mi brazo, todos los viejos y los enfermos,
Y hubo un secreto que me dijeron todos los asesinos.
(Aquella cuya sonrisa sugiera la paz que yo no tengo,
En cuyo parpadear hay un paisaje de Holanda,
Con las cabezas femeninas coiffeés de lin
Y todo el esfuerzo cotidiano de un pueblo pacífico y limpio...
Aquella que es el anillo dejado encima de la cómoda,
Y la cinta apretada al cerrar la gaveta,
Cinta color de rosa, no me gusta el color sino la cinta apretada
Así como no me gusta la vida, pero me gusta sentirla...
Dormir como un perro corrido, en el camino, al sol,
Definitivamente para todo el resto del Universo,
Y que los carros me pasen por encima).
Me acosté con todos los sentimientos,
Fui souteneur de todas las emociones,
Me invitaron los tragos todos los azares de las sensaciones,
Intercambié miradas con todos los motivos del hacer,
Estuve mano a mano con todos los impulsos por partir,
¡Fiebre inmensa de las horas!
¡Angustia de la fragua de las emociones!
Rabia, espuma, la inmensidad que no cabe en mi pañuelo,
La perra que aúlla de noche,
La pileta de la casa de campo alrededor de mi insomnio,
El bosque tal como fue la tarde en que paseamos, la rosa,
La madeja indiferente, el musgo, los pinos,
La rabia de no contener todo esto, de no detenerlo,
¡Oh hambre abstracta de las cosas, celo impotente de los momentos,
Orgía intelectual de sentir la vida!
Obtener todo por suficiencia divina-
Las vísperas, los consentimientos, los avisos,
Las cosas bellas de la vida-
El talento, la virtud, la impunidad,
La tendencia a acompañar a los demás a su casa,
La circunstancia de pasajero,
La conveniencia de abordar ya para obtener un lugar,
Y falta siempre una cosa, un vaso, una brisa, una frase,
Y la vida duele cuanto más se goza y cuanto más se inventa.
Poder reír, reír, reír francamente,
Reír como un vaso volteado,
Absolutamente loco sólo por sentir,
Absolutamente roto por rozarme con las cosas,
Herido en la boca por morder cosas,
Con las uñas sangrando por agarrar cosas,
Y después denme la celda que quieran que yo me acordaré de la vida.
Versión del portugués
Mario Bojórquez
DR 1999
EL PASO DE LAS HORAS
Oda sensacionista
A José Almada-Negreiros
Almada-Negreiros:
no se imagina como
le agradezco el
acto de que usted
exista.
Álvaro de Campos
Sentir todo de todas las maneras,
Vivir todo de todos los lados,
Ser la misma cosa de todos los modos posibles al mismo tiempo,
Realizar en mí toda la humanidad de todos los momentos
En un sólo momento difuso, profuso, completo y lejano.
Quiero ser siempre aquello con que simpatizo,
Me vuelvo siempre, más tarde o más temprano,
Aquello con que simpatizo, sea una piedra o un ansia,
Sea una flor o una idea abstracta,
Sea una multitud o un modo de comprender a Dios.
Y yo simpatizo con todo, vivo todo de todo.
Me son simpáticos los hombres superiores porque son superiores
Y me son simpáticos los hombres inferiores porque son superiores también,
Porque ser inferior es diferente de ser superior,
Y por eso es una superioridad desde ciertos puntos de vista.
Simpatizo con algunos hombres por sus cualidades de carácter
Y simpatizo con otros por su falta de esas cualidades,
Y aún con otros simpatizo por simpatizar con ellos,
Y hay momentos absolutamente orgánicos en que esos son todos los hombres.
Sí, como soy rey absoluto de mi simpatía,
Basta que ella exista para que tenga razón de ser.
Estrecho en mi pecho jadeante, en un abrazo conmovido,
(En el mismo abrazo conmovido)
Al hombre que da su camisa al pobre que desconoce,
Al soldado que muere por la patria sin saber lo que es la patria,
Y...
Y al matricida, fraticida, al incestuoso, al violador de niños,
Al ladrón de caminos, al salteador de los mares,
Al raterillo de carteras, al sombra que espera en los callejones.
Todos son mi amante predilecta por lo menos una vez en la vida.
Beso en la boca a todas las prostitutas,
Beso en los ojos a todos los souteneurs,
Mi pasividad yace a los pies de todos los asesinos,
Y mi capa española esconde la retirada de todos los ladrones.
Todo es la razón de ser en mi vida.
Cometí todos los crímenes,
Viví dentro de todos los crímenes
(Yo mismo fui, ni uno ni otro en el vicio,
Sino el propio vicio en persona practicado entre ellos,
Y esas son las horas más Arco del Triunfo de mi vida).
Me multipliqué para sentirme,
Para sentirme, necesité sentir todo,
Me transbordé, no hice sino extravasarme,
Me desnudé, me entregué,
Y hay en cada rincón de mi alma un altar a un Dios diferente.
Los brazos de todos los atletas me apretaron súbitamente femenino,
Y yo sólo de pensar en eso me desmayé entre sus supuestos músculos.
En mi boca fueron dados los besos de todos los encuentros,
Se agitaron en mi corazón los pañuelos de todas las despedidas,
Todas las señas obscenas de gestos y miradas
Me golpean de lleno en todo el cuerpo, especialmente en los centros sexuales.
Fui todos los ascetas, todos los marginados, todos los como que olvidados,
Y todos los pederastas -absolutamente todos (no faltó ninguno).
¡Rendez-vous rojo y negro en el hondo infierno de mi alma!
(Freddie, yo te llamaba Baby, porque eras rubio, blanco y yo te amaba,
¡Cuántas emperatrices por reinar y princesas destronadas fuiste para mí!
Mary, con quien leía a Burns en días tristes como sentirse vivir;
Mary tú no sábes cuántos matrimonios honestos, cuántas familias felices,
Vivieron en ti mis ojos y mi brazo ciñéndote y mi conciencia incierta,
Su vida insulsa, sus casas suburbanas con jardín, sus half-holidays inesperados...
Mary, soy infeliz...
Freddie, soy infeliz...
Oh, ustedes, todos ustedes, casuales, demorados,
Cuántas veces habrán pensado en pensar en mí sin que lo hicieran,
Ah, cuán poco fui en lo que son, cuán poco, cuán poco-
Sí, y lo que he sido, ¡Oh mi universo subjetivo,
Oh, mi sol, mi claro de luna, mis estrellas, mi momento,
Oh, parte externa de mí perdida en laberintos de Dios!)
Pasa todo, todas las cosas, en un desfile dentro de mí,
Y todas las ciudades del mundo rumoran dentro de mí...
Mi corazón tribunal, mi corazón mercado, mi corazón casa de bolsa, mi corazón mostrador de banco,
Mi corazón rendez-vous de toda la humanidad,
Mi corazón banca de parque, hotel, posada, calabozo número cualquiera,
("Aquí estuvo el Manolo en vísperas de ir al patíbulo")
Mi corazón club, sala, platea, tapete, guichet, portal,
Puente, cancel, excursión, marcha, viaje, subasta, feria, arrabal
Mi corazón postigo
Mi corazón paquete,
Mi corazón carta, equipaje, satisfacción, entrega,
Mi corazón al margen, el límite, la súmula, el índice
Eh-la, eh-la, eh-la, un bazar mi corazón.
Traigo dentro de mi corazón,
Como en un cofre que no se puede cerrar de lleno,
Todos los lugares donde estuve
Todos los puertos a los que llegue
Todos los paisajes que vi a través de las ventanas o escotillas
O desde toldillos, soñando,
Y todo eso, que es tanto, es poco para lo que yo quiero.
La entrada de Singapur, la mañana subiendo, color verde
El coral de las Maldivias en paso cálido,
Macao a la una de la mañana... despierto de repente...
Yat-lo-o-o-o-o-o-o-o-o...ghi-...
Y aquello me suena desde el fondo de otra realidad...
La estatura Norte-africana casi de Zanzibar al sol...
Dar es Salaam (la salida es difícil)
Masunga, Nossi-Be, verduras de Madagascar...
Tempestades alrededor del Guardafui
Y el Cabo de Buena Esperanza nítido al sol de la madrugada...
Y la Ciudad del Cabo con la Montaña de la Mesa al fondo...
Viajé por más tierras de aquellas que toqué...
Vi más paisajes que aquellos en que puse mis ojos...
Experimenté más sensaciones de todas aquellas que sentí,
Porque, por más que sintiera, siempre me faltó sentir
Y la vida siempre me dolió, siempre fue poco y yo infeliz.
En ciertos momentos del día recuerdo todo esto y me da pavor,
Pienso en qué quedará de esta vida a pedazos, de este auge,
De esta carretera de curvas, de este automóvil a la orilla de la carretera, de este aviso,
De esta turbulencia tranquila de sensaciones desencontradas
De esta transfusión, de esta insubsistencia, de esta convergencia irisada,
De este desasosiego en el fondo de todos los cálices,
De esta angustia en el fondo de todos los placeres,
De esta saciedad anticipada en el asa de todas las tazas,
De este juego de cartas tedioso entre el Cabo de Buena Esperanza y las Canarias.
No sé, siento de más o de menos, no sé
No sé si la vida es poco o demasiado para mí.
Si me falta escrúpulo espiritual, punto de apoyo en la inteligencia,
Consanguinidad con el misterio de las cosas, choque
A los contactos, sangre bajo los golpes, estremecimiento a los ruidos,
O si hay otra significación para esto más cómoda y feliz.
Sea lo que fuere, era mejor no haber nacido,
Porque, de tan interesante que es en todos los momentos,
La vida llega a doler, a marear, a cortar, a rozar, a crujir,
A dar ganas de gritar, a dar saltos, de quedar en el suelo, de salir,
Afuera de todas las casas, de todas las lógicas, de todos los balcones,
E ir salvajemente a la muerte entre árboles y olvidos,
Entre tumbos y peligros y ausencia de mañanas,
Y todo esto debía ser cualquier cosa más parecida con lo que yo pienso,
Con lo que pienso y siento, que yo ni sé qué es, oh vida.
Cruzo los brazos sobre la mesa, pongo la cabeza sobre los brazos,
Y necesito querer llorar, pero no sé ir a buscar las lágrimas...
Por más que me esfuerce por tener una gran pena de mí, no lloro,
Tengo el alma rajada bajo el indicador curvo que le toca...
¿Qué ha de ser de mí? ¿Qué ha de ser de mí?
Corrieron a chicotazos al bufón de palacio, sin razón,
Hicieron levantar al mendigo del escalón donde cayera
Azotaron al niño abandonado y le quitaron el pan de las manos.
Oh, angustia inmensa del mundo, lo que falta es actuar...
Tan decadente, tan decadente, tan decadente...
Sólo estoy bien cuando oigo música, y ni entonces.
Jardines del siglo dieciocho antes de 89,
¿Dónde están, que quiero llorar de cualquier manera?
Con un bálsamo que no consuela sino por la idea de que es un bálsamo.
La tarde de hoy y de todos los días poco a poco, monótona, cae.
Se encendieron las luces, cae la noche, la vida se sustituye.
Sea de la manera que fuera, es preciso continuar viviendo.
Me arde el alma como si fuera una mano, físicamente.
Estoy en el camino de todos y tropiezan conmigo.
Mi casa de campo,
Que haya menos que un tren, una diligencia, y la decisión de partir entre tú y yo.
Así quedo, quedo... soy el que siempre quiere partir,
Y queda siempre, queda siempre, queda siempre,
Hasta la muerte queda, aunque parta, queda, queda, queda...
Vuélveme humano, oh noche, vuélveme fraterno y solícito.
Sólo humanitariamente se puede vivir.
Sólo amando a los hombres, las acciones, la banalidad de los trabajos,
Sólo así -¡ay de mí!-, sólo así se puede vivir
¡Sólo así, oh noche, y yo nunca podré ser así!
Vi todas las cosas, y me maravillé de todo,
Pero todo me sobró o fue poco -no se cuánto- y sufrí.
Viví todas las emociones, todos los pensamientos, todos los gestos,
Y quedé tan triste como si hubiera querido vivirlos y no lo consiguiera.
Amé y odié como toda la gente,
Pero para toda la gente eso fue normal e instintivo,
Y para mí fue siempre la excepción, el choque, la válvula, el espasmo.
Ven, oh noche, y apágame, ven y ahógame en ti.
Oh amorosa del Más Allá, señora del luto infinito,
Pesar externo de la Tierra, llanto silencioso del Mundo.
Madre suave y antigua de las emociones sin gesto,
Hermana mayor, virgen y triste, de las ideas sin nexo,
Novia esperando siempre nuestros propósitos incompletos,
La dirección constantemente abandonada de nuestro destino,
Nuestra incertidumbre pagana sin alegría,
Nuestra franqueza cristiana sin fe,
Nuestro budismo inerte, sin amor por las cosas sin éxtasis,
Nuestra fiebre, nuestra palidez, nuestra impaciencia de débiles,
Nuestra vida, oh madre, nuestra perdida vida...
No sé sentir, no sé ser humano, convivir,
Desde dentro del alma triste, con los hombres, mis hermanos en la tierra.
No sé ser útil ni aún sintiendo, ser práctico, ser cotidiano, nítido,
Tener un lugar en la vida, tener un destino entre los hombres,
Tener una obra, una fuerza, una voluntad, un huerto,
Una razón para descansar, una necesidad de distraerme,
Una cosa venida directamente de la naturaleza para mí.
Por eso sé materna para mí, oh noche tranquila...
Tú, que le quitas lo mundo al mundo, tú que eres la paz,
Tú que no existes, que sólo eres la ausencia de la luz,
Tú que no eres una cosa, un lugar, una esencia, una vida,
Penélope de la tela, mañana destejida, de tu oscuridad,
Circe irreal de los febriles; de los angustiados sin causa,
Ven a mí, oh noche, extiende hacia mí las manos,
Y sé frescor y alivio, oh noche, sobre mi frente...
Tú, cuya venida es tan suave, que parece un alejamiento,
Cuyo flujo y reflujo de tiniebla, cuando la luna inspira,
Tiene dudas de cariño muerto, frío de mares de sueño,
Brisas de paisajes supuestos para nuestra angustia excesiva...
Tú, pálidamente; tú, llorosa; tú, líquidamente,
Aroma de muerte entre flores, halito de fiebre sobre los márgenes,
Tú, reina, tú, castellana, tú, dama pálida, ven...
Clarín claro de la mañana al fondo
Del semicírculo frío del horizonte,
Tenue clarín lejano como banderas inciertas
Desplegadas más allá de donde los colores son visibles...
Clarín trémulo, polvareda quieta, donde la noche cesa,
Polvareda de oro detenida en el fondo de la visibilidad...
Carro que chirría límpidamente, vapor que pita,
Grua que comienza a girar en mi oído,
Tos seca, la primera del que sale de casa,
Leve escalofrío matutino en la alegría de vivir,
Carcajada estruendosa velada por la bruma exterior no sé como,
Costurera condenada para algo peor que la mañana que siente,
Obrero tísico incapacitado para la dicha en esta hora
Inevitablemente vital,
En que el relevo de las cosas es suave, cierto y simpático,
En que los muros son frescos al contacto de la mano y las casas,
Abren aquí y allá los ojos cortinados de blanco...
Toda la madrugada es una cortina que oscila,
Y refresca ilusiones y recuerdos en mi alma de transeunte,
En mi corazón exiliado de epidérmico espíritu,
En mí cansado y velado (...)
(...) y camina todo
Hacia la hora llena de luz, en que las tiendas bajan los párpados
Y rumor tráfico carroza tren yo siento sol truena
Vértigo del mediodía enmarcado de vértigos-
Sol en los vértices y en los (...) de mi visión estriada,
Del remolino parado de mi retentiva seca,
De la brumosa claridad fija de mi consciencia de vivir.
Rumor tráfico carroza tren carros yo siento sol calle,
Aros cajones trolley tienda vitrina falda ojos
Rápidamente carriles carrozas cajones calle atravesar calle
Acera tenderos "perdón" calle
Calle paseando por mí paseando por la calle por mí
Todo espejos las tiendas de acá dentro de las tiendas de allá
La velocidad de los carros al contrario en los espejos oblícuos de los aparadores,
El suelo en el aire el sol bajo los pies calle riegas flores en el cesto calle
Mi pasado calle estremece camión calle no me acuerdo calle
Yo cabeza abajo en el centro de mi conciencia de mí
Calle sin poder encontrar una sensación sólo de cada vez calle
Calle para atrás y para adelante debajo de mis pies
Calle en X en Y en Z por dentro de mis brazos
Calle por mi monóculo en círculos de cinematógrafo pequeño,
Caleidoscopio en curvas irisadas nítidas calle.
Borrachera de la calle y de sentir ver oír todo al mismo tiempo.
Latir de sienes de estar viniendo para acá al mismo tiempo que voy para allá.
Doy vuelta todos los días en todas las esquinas de todas las calles,
Y siempre que estoy pensando una cosa estoy pensando otra.
No me subordino sino por atavismo,
Y hay siempre razones para emigrar para quien no está encamado.
Desde las terrazas de todos los cafés de todas las ciudades
Accesibles a la imaginación
Observo la vida que pasa, la sigo sin moverme,
Le pertenezco sin sacar un gesto del bolsillo,
Ni tomar nota de lo que vi para después fingir que lo vi.
En el automóvil amarillo pasa la mujer definitiva de alguien,
Voy a un lado de ella sin que lo sepa.
En el trottoir inmediato ellos se encuentran por un azar dirigido,
Pero ya antes del encuentro estaba con ellos.
No hay manera de esquivarme, no hay modo de que yo no esté en todas partes.
Mi privilegio es todo.
(Breveteé, Sans Garantie de Dieu, mi Alma).
Asisto a todo y definitivamente.
No hay joya de mujer que no sea comprada por mí y para mí,
No hay intención de estar esperando que no sea mía de cualquier manera,
No hay resultado de conversación que no sea mío por azar,
No hay campanas al vuelo en Lisboa desde hace treinta años, noche
De San Carlos hace cincuenta,
Que no sea para mí por una galantería obsequiada.
Fui educado por la Imaginación,
Viajé de su mano siempre,
Amé, odié, hablé, pensé siempre por ella,
Y todos los días tienen esa ventana por delante,
Y todas las horas parecen mías de esa manera.
Caigo tendido en toda la vida
Y ruge en mí, mi ferocidad de vivir...
No hay gestos de placer por el mundo que valgan
La alegría estupenda de quién no tiene otro modo de expresarla
Que rodar por el suelo entre hierbas y margaritas
Y mezclarse con la tierra hasta ensuciar el traje y el cabello...
No hay versos que puedan dar esto...
Arranquen un (...) de hierba, muérdanla y entenderán,
Entenderán completamente lo que yo incompletamente expreso.
Tengo la furia de ser raíz
Persiguiéndome las sensaciones por dentro como una savia..
Quería tener todos los sentidos, incluyendo la inteligencia,
La imaginación y la inhibición
A flor de piel para poder revolcarme en la tierra rugosa
Desde más adentro, sintiendo más rugosidad e irregularidades.
Sólo estaría contento si mi cuerpo fuera mi alma...
Así todos los vientos, todos los soles, y todas las lluvias
Serían sentidos por mí del único modo que yo querría...
No pudiendo sucederme esto, me desespero, rabio,
Tengo ganas de poder arrancarme a dentelladas el traje
Y luego tener pesadas garras de león para despedazarme
Hasta que la sangre corra, corra, corra, corra...
Sufro porque todo esto es absurdo
Como si alguien me tuviera miedo,
Como mi sentimiento agresivo hacia el destino, hacia Dios,
Que nace de encararnos con lo Inefable
Y de medir bien, de repente, nuestra debilidad y pequeñez.
Todas las madrugadas son la madrugada y la vida.
Todas las auroras amanecen en el mismo lugar:
Infinito...
Todas las alegrías de ave vienen de la misma garganta,
Todos los estremecimientos de hojas son del mismo árbol,
Y todos los que se levantan temprano para ir a trabajar
Van de la misma casa a la misma fábrica por el mismo camino...
Rueda, bola grande, hormiguero de conciencias, tierra,
Rueda, amanecida, atardecida, a plomo bajo soles, nocturna,
Rueda en el espacio abstracto, en la noche mal iluminada
realmente
Rueda y (...)
Siento en mi cabeza la velocidad del giro de la tierra,
Ytodos los países y todas las personas giran dentro de mí,
Ansia centrífuga, rabia de ir por los aires hasta los astros
Apalea el interior de mi cráneo
Me pone alfileres vendados en toda la conciencia de mi cuerpo,
Me obliga a levantarme mil veces y dirigirme hacia lo Abstracto,
Hacia lo inencontrable, Allí sin restricción ninguna,
La Meta invisible todos los puntos donde no estoy y al mismo tiempo
Ah no estar parado ni andando,
No estar acostado ni de pie,
Ni despierto ni durmiendo,
Ni aquí ni en otro lugar,
Resolver la ecuación de esta inquietud prolija,
Saber donde estar para poder estar en todas partes,
Saber donde acostarme para estar paseando por todas las calles,
Saber donde(...)
HO-ho-ho-ho-ho-ho
HO-HO-HO-HO-HO
HO-HO-HO-HO-HO
HO-HO-HO-HO-HO
Cabalgata alada de mí por encima de todas las cosas,
Cabalgata estallada de mí por debajo de todas las cosas,
Cabalgata alada y estallada de mí por causa de todas las cosas...
Hup-la por encima de los árboles, hup-la por debajo de las pilas,
Hup-la contra las paredes, hup-la raspando en los troncos,
Hup-la en el aire, hup-la en el viento, hup-la, hup-la en las playas,
En una velocidad creciente, insistente, violenta,
Hup-la, hup-la, hup-la, hup-la...............
Cabalgata panteísta de mí por dentro de todas las cosas,
Cabalgata energética por dentro de todas las energías,
Cabalgata de mí por dentro del carbón que se quema, de la lámpara que arde,
De todos los consumos de energía
Cabalgata de mí /*amperes,/
Cabalgata explosiva, explotada, como una bomba que revienta,
Cabalgata reventando para todos lados al mismo tiempo,
Cabalgata por encima del espacio, salto por encima del tiempo,
Brinca, caballo Electrón -ión-, sistema solar resumido
Por dentro de la acción de los émbolos, por fuera del giro de los volantes.
Dentro de los émbolos, vuelto velocidad abstracta y loca,
Obro a hierro y velocidad, vaivén, locura, rabia contenida,
Atado al rostro de todos los volantes giro asombrosas horas,
Y todo el universo rechina, estalla, y se dispersa en mí.
Ho-ho-ho-ho-ho..........
Cada vez más de prisa, cada vez más con el espíritu adelante del cuerpo
Adelante de la propia idea veloz del cuerpo proyectado,
Con el espíritu atrás adelante del cuerpo, sombra, chispa.
He-la-ho-ho...Helahoho...
Toda la energía es la misma y toda la naturaleza es lo mismo...
La savia de la savia de los árboles es la misma energía que mueve
Las ruedas de la locomotora, las ruedas del tranvía, los volantes del diesel,
Y un carro jalado por mulas o por gasolina es jalado por la misma cosa.
Rabia panteísta de sentir en mí formidablemente,
Con todos mis sentidos en ebullición, con todos mis poros humeando,
Que todo es una sola velocidad, una sola energía, una sola divina linea
De si para si, parada siseando violencias de velocidad loca...
HO-ho-ho-ho-ho-ho
HO-HO-HO-HO-HO
HO-HO-HO-HO-HO
HO-HO-HO-HO-HO
¡Ave, salve, viva la unidad veloz de todo!
¡Ave, salve, viva la igualdad de todo en saeta!
¡Ave, salve, viva la gran máquina del universo!
Ave, que son lo mismo, árboles, máquinas, leyes,
Ave, que son lo mismo, gusanos, émbolos, ideas abstractas,
La misma savia los llena, la misma savia los cambia,
La misma cosa son y el resto es exterior y falso,
El resto, el estático resto que queda en los ojos que se detienen,
Más no en mis nervios motor de combustión de aceites pesados y ligeros
No en mis nervios todas las máquinas, todos los sistemas de engranaje,
En mis nervios locomotora, tranvía, automóvil, trilladora a vapor,
En mis nervios máquina marítima, diesel, semi-diesel, Campbell,
En mis nervios instalación absoluta de vapor, de gas, de aceite, de electricidad,
¡Máquina universal movida por correas de todos los momentos!
¡Tren rómpete contra el freno de la espuela!
¡Vapor navega directo al muelle y rájate contra él!
Automóvil manejado por la locura de todo el universo precipítate
Por todos los precipicios
Y estréllate ¡trz! ¡Despedázate en el fondo de mi corazón!
¡Á moi, todos los objetos proyectiles!
¡Á moi, todos los objetos direcciones!
¡Á moi, todos los objetos invisibles de veloces!
¡Golpéenme, traspásenme, rebásenme!
¡Soy yo quién me golpea, quién me traspasa, quién me rebasa!
¡La rabia de todos los ímpetus se cierra en círculo-mí!
Hela-ho ho tren, automóvil, aeroplano mis ansias,
Velocidad entra por todas las ideas dentro,
Choca con los sueños y pártelos,
Chamusca todos los ideales humanitarios y útiles,
Atropella todos los sentimientos normales, decentes, concordantes,
Coge en el giro de tu volante vertiginoso y pesado
Los cuerpos de todas las filosofías, los trapos de todos los poemas
Rómpelos y quédate sólo tú, volante abstracto en los aires,
Señor supremo de la hora europea, metálico en celo.
¡Vamos que la cabalgata no tenga fin ni en Dios!
¡Vamos que aunque yo quede atrás de la cabalgata, que yo quede
Arrastrado a la /*cauda / del tren torcido, /* vaciado / , perdido
/*Pobre de mí /, mi cuerpo y mi alma /*alcanzando mi mayor altitud /
De donde ansío utopías de rebasar el universo,
De dejar a Dios atrás como un marco miliario
De librar el m
Me duele la imaginación no sé como, pero es ella la que me duele.
Declina dentro de mí el sol en lo alto del cielo.
Tiende a comenzar el atardecer en lo azul y mis nervios.
Vamos oh cabalgata, ¿en quién más me cambiarás?
Yo que, veloz, voraz, comilón de energía abstracta,
Quería comer, beber, desollar, y arañar el mundo,
Yo, que me contentaría solamente con pisotear el universo,
Pisotear, pisotear, pisotear hasta no sentir...
Me siento fuera de cuánto imaginé que quise,
Que aunque todo quisiera, todo me faltó,
Cabalgata desmantelada por encima de todas las cimas,
Cabalgata desarticulada por debajo de todos los pozos,
Cabalgata vuelo, cabalgata saeta, cabalgata pensamiento-relámpago,
Cabalgata yo, cabalgata yo, cabalgata el universo yo.
Helahoho-o-o-o-o-o-o-o...
Mi ser elástico, muelle, aguja, trepidación...
EL PASO DE LAS HORAS (II)
Sentir todo de todas las maneras,
Tener todas las opiniones,
Ser sincero contradiciéndose a cada momento,
Desagradarse a sí mismo por la plena libertad del espíritu,
Y amar las cosas como Dios.
Yo, que soy más hermano de un árbol que de un obrero,
Yo, que siento más el supuesto dolor del mar al golpear en la playa
Que el dolor real de los niños golpeados
(Ah, esto debe ser falso, pobres niños golpeados -
¿Y por qué mis sensaciones se oponen tan de prisa?)
Yo, en fin, que soy un diálogo continuo,
Un hablar alto incomprensible, alta noche en la torre,
Cuando campanas oscilan vagamente sin que nadie las toque
Y da pena saber que hay vida que vivir mañana.
Yo, en fin, literalmente yo
Y yo metafóricamente también,
Yo, el poeta sensacionista, enviado del Acaso
A las leyes irreprensibles de la Vida,
Yo, el fumador de cigarros por profesión adecuada,
El individuo que fuma opio, que toma ajenjo, pero que, en fin,
Prefiere pensar en fumar opio que fumarlo
Y halla más suyo mirar el ajenjo bebiéndose que beberlo...
Yo, este degenerado superior sin archivos en el alma,
Sin personalidad con valor declarado,
Yo, el investigador solemne de las cosas fútiles,
Que sería capaz de irme a vivir a Siberia sólo por dar la contra
Y que pienso que no está mal no darle importancia a la patria
Porque no tengo raíz, como un árbol, y por tanto no tengo arraigo...
Yo, que tantas veces me siento tan real como una metáfora,
Como una frase escrita por un enfermo en el libro de la muchacha que encontró en la terraza,
O una partida de ajedrez en la cubierta de un transatlántico,
Yo, el ama que empuja los perambulators en todos los jardines públicos,
Yo, el policía que la mira, parado en el fondo de la alameda,
Yo, el niño en carreola, que hace señas a su inocencia
Lúcida con una sonaja de cascabeles,
Yo, el paisaje por detrás de todo esto, la paz citadina
Colada a través de los árboles del jardín público,
Yo, el que los espera a todos en casa
Yo, el que ellos encuentran en la calle
Yo, lo que ellos no saben de sí mismos,
Yo, aquella cosa en que estás pensando y te marca esa sonrisa,
Yo, el contradictorio, el ficticio, el latoso, la espuma,
El cartel puesto ahora, las caderas de la francesa, el mirar del cura,
La plaza donde se encuentran las dos calles y los choferes duermen contra los carros,
La cicatriz del sargento mal encarado,
El sebo en el cuello del asesor enfermo que vuelve a casa,
La taza donde el pequeño que murió bebía siempre,
Y tiene una falla en el asa (y todo esto cabe en un corazón
De madre y lo llena)...
Yo, el dictado de francés de la pequeñita que se mueve las ligas,
Yo, los pies que se tocan por debajo del bridge bajo el candelabro,
Yo, la carta escondida, el calor del pañuelo, el balcón con ventana entreabierta,
El portón de servicio donde la criada habla con los deseos de su primo,
El cabrón de José que prometió venir y no vino
Y teníamos una broma que jugarle...
Yo, todo esto, y además de esto el resto del mundo...
Tantas cosas, las puertas que se abren, y la razón por que se abren,
Y las cosas que ya hicieron las manos que abren las puertas...
Yo, la infelicidad-nata de todas las expresiones,
La imposibilidad de expresar todos los sentimientos,
Sin que haya una lápida en el cementerio para el hermano de todo esto,
Y lo que parece no querer decir nada siempre quiere decir algo...
Sí, yo, el ingeniero naval que soy, supersticioso como una madrina rural.
Y uso monóculo para no parecer igual a la idea real que tengo de mí,
Que tardo a veces tres horas en vestirme y ni por eso me parece natural,
Pero sí me parece metafísico y si tocan a la puerta, me enojo,
No tanto por interrumpirme la corbata sino por quedar sabiendo que existe la vida...
Sí, en fin, yo el destinatario de las cartas lacradas,
El baúl de las iniciales gastadas,
La entonación de las voces que nunca más oiremos-
Dios guarda todo eso en el Misterio, y a veces lo sentimos.
Y la vida pasa de repente y hace mucho frío más cerca que el cuerpo.
La Brígida, prima de mi tía,
El general del que ellas hablaban -general cuando ellas eran niñas,
Y la vida era guerra civil en todas las esquinas...
Vive le melodrame ou Margot a pleuré!
Caen hojas secas en el suelo irregularmente,
Pero el hecho es que siempre es otoño en el otoño,
Y el invierno viene después fatalmente,
Y hay un sólo camino para la vida que es la vida...
Ese viejo insignificante, pero que conoció a los románticos,
Ese opúsculo político del tiempo de las revoluciones constitucionales,
Y el dolor que todo eso deja, sin que se sepa la razón
Ni hay para llorarlo todo más razón que sentirlo.
Todos los amantes se besaron en mi alma,
Todos los vagos durmieron un momento encima de mí,
Todos los despreciados se recargaron un momento en mi hombro,
Atravesaron la calle, de mi brazo, todos los viejos y los enfermos,
Y hubo un secreto que me dijeron todos los asesinos.
(Aquella cuya sonrisa sugiera la paz que yo no tengo,
En cuyo parpadear hay un paisaje de Holanda,
Con las cabezas femeninas coiffeés de lin
Y todo el esfuerzo cotidiano de un pueblo pacífico y limpio...
Aquella que es el anillo dejado encima de la cómoda,
Y la cinta apretada al cerrar la gaveta,
Cinta color de rosa, no me gusta el color sino la cinta apretada
Así como no me gusta la vida, pero me gusta sentirla...
Dormir como un perro corrido, en el camino, al sol,
Definitivamente para todo el resto del Universo,
Y que los carros me pasen por encima).
Me acosté con todos los sentimientos,
Fui souteneur de todas las emociones,
Me invitaron los tragos todos los azares de las sensaciones,
Intercambié miradas con todos los motivos del hacer,
Estuve mano a mano con todos los impulsos por partir,
¡Fiebre inmensa de las horas!
¡Angustia de la fragua de las emociones!
Rabia, espuma, la inmensidad que no cabe en mi pañuelo,
La perra que aúlla de noche,
La pileta de la casa de campo alrededor de mi insomnio,
El bosque tal como fue la tarde en que paseamos, la rosa,
La madeja indiferente, el musgo, los pinos,
La rabia de no contener todo esto, de no detenerlo,
¡Oh hambre abstracta de las cosas, celo impotente de los momentos,
Orgía intelectual de sentir la vida!
Obtener todo por suficiencia divina-
Las vísperas, los consentimientos, los avisos,
Las cosas bellas de la vida-
El talento, la virtud, la impunidad,
La tendencia a acompañar a los demás a su casa,
La circunstancia de pasajero,
La conveniencia de abordar ya para obtener un lugar,
Y falta siempre una cosa, un vaso, una brisa, una frase,
Y la vida duele cuanto más se goza y cuanto más se inventa.
Poder reír, reír, reír francamente,
Reír como un vaso volteado,
Absolutamente loco sólo por sentir,
Absolutamente roto por rozarme con las cosas,
Herido en la boca por morder cosas,
Con las uñas sangrando por agarrar cosas,
Y después denme la celda que quieran que yo me acordaré de la vida.
Versión del portugués
Mario Bojórquez
DR 1999
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