El tumulto concentrado de mi imaginación intelectual...
Hacer hijos a la razón práctica, como los creyentes
enérgicos...
Mi juventud perpetua
De vivir las cosas por el lado de las sensaciones y no de
las responsabilidades,
De […]
(Álvaro de Campos, nacido en Algarve, educado por un tío
abuelo, sacerdote, que le inculcó un cierto amor a las cosas clásicas…) (Vino a Lisboa muy joven...)
La capacidad de pensar lo que siento, que me distingue del
hombre vulgar
Más de lo que él se distingue del mono.
(Sí, mañana el hombre vulgar tal vez me lea y comprenda la sustancia
de mi ser,
Sí, lo admito,
Pero el mono ya hoy sabe leer al hombre vulgar y le
comprende la sustancia del ser).
¿Si alguna cosa fue por qué es que no es?
¿Ser no es ser?
¿Las flores del campo de mi infancia, no las tendré
eternamente,
En otra manera de ser?
¿Perderé para siempre los afectos que tuve, y hasta los
afectos que pensé tener?
¿Hay alguien que tenga la llave de la puerta del ser, que no
tiene puerta,
Y me pueda abrir con razones la inteligencia del mundo?
Álvaro de Campos
traducción de Mario Bojórquez